martes, 10 de mayo de 2011

¿ESTIGMATIZADOS?

    


ESTIGMA

Significa "marca" un fenómeno que experimentan algunos místicos representando en su cuerpo las heridas de la crucifixión de Jesús , muchos suelen sufrir el dolor de la pasión pero dichos estigmas se mantienen invisibles.


Al primer santo de la historia que se le ha podido comprobar el fenómeno de los estigmas fue a San Francisco de Asís en 1224, dos años antes de morir. Sus estigmas eran de una clase que no se ha vuelto a ver posteriormente: en las heridas de manos y pies se hallaban raspaduras de carne en forma de clavos. Los de un lado tenían cabezas redondas; los del otro tenían puntas largas, que se doblaban para arañar la piel. La humildad del santo no pudo impedir que muchos de sus hermanos hayan sido testigos, con sus propios ojos, tanto en vida del santo como después de su muerte, de la existencia de heridas tan maravillosas. Ese hecho ha sido atestiguado por varios historiadores contemporáneos, y la fiesta de los Estigmas de San Francisco se celebra el día 17 de septiembre. Desde entonces que cada manifestación divina en donde existe un interlocutor entre los hombres y Dios, dependiendo del grado de su misión, ha tenido que sufrir los tan desgarradores “estigmas”. El mas famoso estigmatizado del siglo xx fue el Santo Padre Pío de Pietrelcina. En la historia cristiana se han conocido mas de 360 casos de personas con estigmas, en la mayoría de los fenómenos con comprobación científica.


Mucho se habla de los estigmas, pero poco en verdad se sabe o llega a entender. Estos signos, (marcas) son el misterio de la resurrección de Jesús, el Evangelio muestra cómo no han desaparecido sus llagas, después de su muerte, representando con ello un signo de lo que sufrió Jesús durante su pasión, y por tanto constituyendo un dato teológico e histórico en el que definitivamente hay que profundizar mucho más, para poder comprender.


Recordemos un poco: “Jesús al entrar en el Cenáculo con las puertas cerradas y saludar a los discípulos, muestra los estigmas para identificarse. A santo Tomás le dice: «Mete tu dedo en mi costado». La consternación y admiración de los apóstoles es un hecho tremendamente revelador de este misterio”. Este fenómeno no sólo muestra la eficacia de la salvación de Cristo en la Cruz, sino además constituye la prueba de su divinidad.


Los estigmas son un signo histórico de espiritualidad y de la mística occidental. Las investigaciones realizadas a las personas que han sufrido este fenómeno, en su gran mayoría santos, han arrojado como resultado el carácter de configuración e imitación de Jesús, que surge de la intensa relación personal que han mantenido con él estas personas. Sin embargo, se ha analizado muy poco el papel que estos hombres y mujeres beatos han desempeñado, no se ha reflexionado suficientemente en la misión particular que está ligada a los estigmas.

¿Cuál es la explicación científica de estos hechos? "La ciencia no tiene todavía una explicación". Se sabe que en las experiencias sufridas tanto por el padre Pío, como por San Francisco de Asís, sufrieron estigmas de crucifixión después de haber pasado por estados de éxtasis.

Los relatos de quienes han padecido dichas heridas no tenían características negativas, sino que eran reconocidas como una señal de santidad, en todos los casos dichas heridas no fueron posible ser revertidas por la ciencia médica, por el contrario las heridas se mantenían totalmente libres de infecciones y a veces las llagas emitían aromas exquisitos".
En consecuencia se observa que :

1.- Los médicos no logran curar las heridas con remedios.

2.- A diferencia de las heridas naturales de cierta duración, las de los estigmatizados no emiten olores fétidos. Hay una sola excepción conocida: Santa Rita de Casia había recibido en su frente una herida causada por una espina arrancada de la corona del Crucificado. Aunque su olor era insoportable, la herida nunca supuró ni causó ninguna alteración mórbida de los tejidos.

3.- A veces las heridas emitían aromas exquisitos, como en los casos de Juana de la Cruz, priora franciscana del convento de Toledo, y la Beata Lucía de Narni.

Ahora resulta interesante ver, en que momento estas personas sufren los llamados estigmas, no todos los tienen en períodos de Pascua. Veamos pues, el caso conocido por todos de San Francisco de Asís. Él recibió los estigmas cuando todos sus proyectos de santidad --fundación de la Orden, aprobación de la regla primitiva, viaje a Palestina-- habían fracasado. Se encuentra solo y abandonado. La asimilación de los sufrimientos de Jesús que vive en carne propia le consuela, pero al mismo tiempo el sufrimiento de los estigmas se convierte en un bien para su Orden y en un mensaje para toda la Iglesia.

Otros conocidos personajes de la historia mística -religiosa han sufrido también los estigmas de Jesús, que pueden ser denominados como conexión directa con Dios. Entre ellos destacan:

  • Santa María Magdalena de Pazzi (1566-1607), carmelita.

  • Santa Catalina de Siena (1347-80), una terciaria dominica.

  • Santa Catalina de Ricci (1522-89), dominica.

  • Santa Gemma Galgani (fallecida en 1913)

  • Santa Lugarda (1182-1246), una monja cisterciense.

  • Santa Margarita de Cortona (1247-97).

  • Santa Gertrudis (1256-1302), una benedictina.

  • Santa Clara de Montfalco (1286-1308), una Agustina.

  • Santa Angela de Foligno (fallecida en 1309), una terciaria franciscana.

  • Santa Liduvina (1380-1433).

  • Santa Francisca Romana (1384-1440).

  • Santa Coleta (1380-1447), franciscana.

  • Santa Rita de Casia (1386-1456), Agustina.

  • Beata Osana de Mantua (1499-1505), terciaria dominica.

  • Santa Catalina de Génova (1447-1501), terciaria franciscana.

  • Beata Bautista Varani (1458-1524), clarisa Pobre.

  • Beata Lucía de Narni (1476-1547), terciaria dominica.

  • Beata Catalina de Racconigi (1486-1547), dominica.

  • San Juan de Dios (1495-1550), fundador de la Orden de la Caridad.

  • Beata María de la Encarnación (1566-1618), carmelita.

  • Santa Maríana de Jesús (1557-1620), terciaria franciscana.

  • San Carlos de Sezze (f. En 1670), franciscano.

  • Santa Margarita María Alacoque (1647-90), vidente de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús

  • Santa Verónica Giuliani (Julianis) (1600-1727), capuchina.

  • Santa María Francisca de las Cinco Llagas (1715-91), terciaria franciscana.

  • Marthe Robin (mística francesa fallecida en 1981 de quien se están estudiando sus escritos antes de emprender el proceso de beatificación). Debemos señalar que Marthe Robin se ha hecho conocida después de que el famoso escritor Jean Guitton escribiera el libro «El viaje inmóvil» .Durante cuarenta años esta mujer estuvo sin moverse en su lecho. Debemos también añadir que al igual que Gemma Galgani y Pio de Pietrelcina, ha dado vida a muchísimos grupos de espiritualidad y oración en todo el mundo.

Durante el siglo XIX, los estigmatizados más famosos fueron:

  • Catalina Emmerich (1774-1824), monja agustina, Alemana.

  • Beata Isabel Canori Mora (1774-1825), terciaria trinitaria. Esta es una vidente italiana de las tribulaciones de los últimos tiempos de la Iglesia, que fue favorecida con los dones de la visión y de la profecía, además recibió en forma clara los estigmas de la pasión de Cristo.

  • Anna María Taigi (1769-1837) Veía los pensamientos más secretos de las personas presentes o ausentes; los acontecimientos de los siglos pasados, y la vida que llevaban los más importantes personajes. Podría decirse que este don era omnisciente, era el conocimiento de todas las cosa en Dios, en la medida que la inteligencia humana es capaz de conocerlo en esta vida.

  • María Dominica Lazzari (1815-48).

  • María de Moerl (1812-68). A la edad de veinte años comenzó a experimentar éxtasis y ellos fueron su condición habitual durante los siguientes treinta y cinco años de su vida. Ella únicamente se liberaba de esa situación ante las órdenes, en ocasiones simplemente mentales, del franciscano que fungía como su director espiritual, para volver a las labores hogareñas de su casa que albergaba a una gran familia. Su actitud ordinaria consistía en arrodillarse sobre su cama, con las manos cruzadas sobre el pecho, con una expresión tal en el rostro que impresionaba profundamente a los espectadores. A los veintidós años recibió los estigmas. Los jueves por la tarde y los viernes, los estigmas derramaban sangre muy clara, gota a gota, que permanecía seca los demás días. Miles de personas vieron a María de Moerl, sufrir este fenómeno.

  • Luisa Lateau (1850-83), franciscanas. Las gracias que recibió fueron cuestionadas incluso por algunos católicos, que generalmente se basaban en información incompleta o errónea. A los diecisiete años se dedicó a atender a los enfermos afectados de cólera en su parroquia, quienes habían sido abandonados por la mayoría de la población. Durante un mes ella los cuidó, los enterró y, en ocasiones, hasta los hubo de cargar al cementerio. A los dieciocho años empezaron los éxtasis y aparecieron los estigmas, lo cual no impidió que siguiera manteniendo a su familia con su trabajo como costurera. Numerosos médicos fueron testigos de sus dolorosos éxtasis de los viernes y dejaron testimonio del hecho que durante doce años ella no tomó ningún alimento, excepción hecha de su comunión semanal. Le bastaban tres o cuatro vasos de líquido a la semana. En vez de dormir, pasaba las noches en oración y contemplación, hincada a los pies de su cama.

Sin duda, el estigmatizado más sobresaliente del siglo XX ha sido:

  • San Pio de Pietrelcina (1887-1968), capuchino italiano.



CONTEMPORÁNEOS

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