martes, 29 de junio de 2010

TEN PIEDAD DE MI

Ten piedad de mí, Señor,
porque estoy angustiado:
mis ojos, mi garganta y mis entrañas
están extenuados de dolor.

Mi vida se consume de tristeza,
mis años, entre gemidos;
mis fuerzas decaen por la aflicción
y mis huesos están extenuados.
Salmo 31, 9-10


Señor, ten compasión de mí,
pues estoy en peligro.
El dolor debilita mi ojos,
mi cuerpo, ¡todo mi ser!

¡El dolor y los lamentos
acaban los años de mi vida!
La tristeza acaba con mis fuerzas;
¡mi cuerpo se está debilitando!
Salmo 31, 9-10

miércoles, 23 de junio de 2010

Uno de estos "chistes-animales" no es como los otros...

Uno de estos chistes no es como los otros...
FUENTE: Fr. Nelson M.   amigos@fraynelson.com

Un padre pastuso envía a su hijo a estudiar al extranjero y al paso del tiempo le escribe el siguiente telegrama:
- Hijo, te extraño mucho, pues, dime qué prefieres, ¿que yo vaya a visitarte o vienes tu a Pasto?
El hijo le responde: - Sí.
El padre envía otro telegrama y le pregunta: ¿Si, qué?
El hijo vuelve a responder: - Sí señor.



Un pastuso le dice a otro:
- Sembré unas matas de ahuyama y adivine qué salió.
- Pues ahuyamas.
- No, unos marranos y se las comieron.


Un pastuso en el correo:
- ¿Cuánto cuesta enviar una carta a Pasto, pues?
- Vale mil pesos, señor.
- ¿Y dos, pues?
- Le valen dos mil.
- ¿Y tres cartas? - ¡Señor, le valen tres mil pesos!
- Entonces me va a costar mucho mandarle el naipe a mi mamá.


Un pastuso le pregunta a otro:
- ¿Quieres ser testigo de Jehová?
- Pues no sé, porque yo ni siquiera vi el accidente.


Un señor le dice a un pastuso:
- Le vendo un caballo.
Y el pastuso le responde: - ¿Y yo para qué quiero un caballo vendado?


Un pastuso llega a un restaurante y el mesero le pregunta:
- Señor, ¿Vino de la casa? 

Y el pastuso le responde: - No, del trabajo.

Un pastuso compró un pájaro carpintero y al mes lo vendió... porque no quiso hacerle una mesita de noche.

Después de un terremoto un amigo pastuso se encuentra con otro y le pregunta:
- ¿Sufrió mucho tu casa?
- No, se cayó inmediatamente.


Un Pastuso compró un carro verde y lo puso a madurar.

En un centro comercial en Pasto, de pronto se ha ido la luz y han quedado atrapadas 15 personas en el elevador y 12 en las escaleras eléctricas.

¿Qué hace un pastuso con los ojos cerrados frente a un espejo?
- Está viendo como se duerme.


El policía de tránsito para a un pastuso y le dice:
- ¡Déme usted su nombre!
El pastuso contesta: - ¿Ah, sí? ¿Y después cómo me llamo?


Llega un pastusito a Cartagena, se baja del avión y dice:
- Gorro de lana, bufanda de lana, guantes de lana, saco de lana, pantalón de lana, medias de lana... ¿Por dónde me entrará tanto calor?


Un pastuso cegatón entra a una iglesia y le dice al cura:
- Yo quiero un Ford Fiesta, pues.
- Muy bien hijo, pero esto es un confesionario, no un concesionario.


Una avioneta pequeña se estrelló en Pasto sobre el cementerio y los pastusos ya han rescatado como 900 cadáveres.

A un pastuso lo detiene un agente de tránsito por conducir muy rápido y le dice:
- ¿Permiso para conducir, señor?
Y el pastuso le dice a su esposa: - Muévase para allá, mija, que el señor va a conducir, pues.


Una señora se pasó un semáforo en rojo a alta velocidad y fue detenida por un agente de tránsito pastuso que le preguntó:
- ¿Acaso no ve que el semáforo está en rojo, pues?
- Lo que pasa es que yo soy daltónica.
- ¿Y es qué en Daltonia no hay semáforos, pues?


Estaban operando a un paciente de los riñones, cuando el doctor grita:
- ¡Detengan todo!, ¡detengan todo! que ha habido un rechazo....!
- ¿El riñón transplantado o los injertos doctor?
- ¡El cheque! ¡El cheque no tiene fondos!







Ayer y Hoy - Hermanos Lora - Letra

Letra y dos versiones.

Ayer y Hoy
Los Hermanos Lora


Qué pudo haberme pasado que he cambiado tanto?
Que yo mismo me sorprendo soy otra persona. (Bis)

Ayer, era descomplicado,
ayer, no me importaba nada,
y hoy he sentido temor por tantas cosas.

He aprendido a ver el infinito bonito,
hoy he descubierto por qué es bella una rosa.
Le he robado al cielo para Ti un lucerito,
que es testigo fiel de tantas horas hermosas.
Haz hecho sentirme como un adolescente,
que tocó a las puertas del amor escondido.
Fue tan poco el tiempo que tuve al conocerte,
y hoy me quedo solo y me siento confundido.

Ayer, estabas a mi lado
me hiciste, el más feliz del mundo,
y hoy que te has ido tan lejos yo me pregunto.

Si estar enamorado es, maldecir la distancia,
Si  estar enamorado es, llorar en soledad,
Si estar enamorado es, sentir las noches largas,
Si estar enamorado es, confundirse al hablar.

Entonces yo si estoy enamorado (Bis)

Que Aquel que inventó el amor olvido fabricarle,
un manual de explicaciones para enamorados. (Bis)

Y yo, que no conocía el juego
fui ciego, y aposté mis reservas,
he perdido el corazón, no hay más repuesto.

Siento que no existen caminos de regreso,
he buscado senderos y es El mismo destino.
No voy a negarlo si he probado otros besos,
cada día que pasa me siento convencido.
No quiero que escribas yo prefiero tu imagen,
sin fotografías es mejor tu presencia.
Mi mente me obliga cada noche a soñarte,
mi alma se lastima cuando el cuerpo despierta.

Ayer, era descomplicado
ayer, nunca hablé con la luna,
 y hoy que más voy a pensar si ya no hay dudas.

Si estar enamorado es, maldecir la distancia,
Si estar enamorado es, llorar en soledad,
Si estar enamorado es, sentir las noches largas,
Si estar enamorado es, confundirse al hablar.

Entonces yo, si estoy enamorado (Bis)
FUENTE: http://www.elvallenato.com

Esta es la versión Original.


Una versión que no conocía.


Sin comentarios...

lunes, 21 de junio de 2010

¿Qué es la Transubstanciación?

Fuente: http://www.es.catholic.net/temacontrovertido/174/1569/articulo.php?id=14391

Autor: P. Carlos Miguel Buela, VE | Fuente: www.iveargentina.org
¿Qué es la Transubstanciación?
Estimemos por «justa y conveniente» la palabra exacta que expresa la conversión del pan y del vino: ¡Transubstanciación!
 
¿Qué es la Transubstanciación?
¿Qué es la Transubstanciación?
«La Presencia Real»


1. Verdadera, real y sustancial


Nos enseña la santa fe católica que Nuestro Señor Jesucristo está verdadera, real y sustancialmente presente, en el Santísimo Sacramento del altar. Es sacramento porque es signo sensible –pan y vino–, y eficaz –produce lo que significa–, de la gracia invisible y porque contiene al Autor de la gracia, al mismo Jesucristo nuestro Señor.
  • ¿Qué quiere decir verdadera?
    Verdadera quiere decir que su presencia no es en mera figura (como en una foto), como quería Zwinglio, sino en verdad.

  • ¿Qué quiere decir realmente?
    Realmente quiere decir que su presencia no es por mera fe subjetiva (no porque uno así lo opine), como quería Ecolampadio, sino en la realidad.

  • ¿Qué quiere decir sustancialmente?
    Sustancialmente quiere decir que la presencia del Señor en la Eucaristía no es meramente virtual (como la usina eléctrica está virtualmente presente en el foco de luz), como quería Calvino, sino según el mismo ser de su Cuerpo y Sangre que asumió en la Encarnación.

    El Concilio de Trento enseña que: «Si alguno negare que en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real, y sustancialmente el Cuerpo y la Sangre, juntamente con el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y, por ende, Cristo entero; sino que dijere que sólo está en él como en señal y figura o por su eficacia, sea anatema».

    Doctrina que recoge el reciente Catecismo de la Iglesia Católica: «Cristo Jesús que murió, resucitó, que está a la derecha de Dios e intercede por nosotros (Ro 8,34), está presente de múltiples maneras en su Iglesia: en su Palabra, en la oración de su Iglesia, allí donde dos o tres estén reunidos en mi nombre (Mt 18,20), en los pobres, los enfermos, los presos, en los sacramentos de los que Él es autor, en el sacrificio de la misa y en la persona del ministro. Pero, “sobre todo (está presente), bajo las especies eucarísticas”.

    El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular. Eleva la Eucaristía por encima de todos los sacramentos y hace de ella “como la perfección de la vida espiritual y el fin al que tienden todos los sacramentos”. En el santísimo sacramento de la Eucaristía están “contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero.” “Esta presencia se denomina ‘real’, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen ‘reales’, sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente”».

    De tal modo, que Nuestro Señor Jesucristo está presente en la Eucaristía con el mismo Cuerpo y Sangre que nació de la Virgen María, el mismo cuerpo que estuvo pendiente en la cruz y la misma sangre que fluyó de su costado.


    2. De la Transubstanciación

    Nuestro Señor se hace presente por la conversión del pan y el vino en su Cuerpo y Sangre. Esa admirable y singular conversión se llama propiamente «transubstanciación», no consustanciación, como quería Lutero.

    Se dice admirable porque es un misterio altísimo, superior a la capacidad de toda inteligencia creada. ¡Es el Misterio de la fe! Se dice singular porque no existe en toda la creación ninguna conversión semejante a esta.

    En la transubstanciación toda la substancia del pan y toda la sustancia del vino desaparecen al convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo. De tal manera que bajo cada una de las especies y bajo cada parte cualquiera de las especies, antes de la separación y después de la separación, se contiene Cristo entero.

    Es de fe, por tanto, que de toda y sola la substancia del pan y del vino se transubstan­cia en toda y sola la sustancia del cuerpo y sangre de Cristo. Ahora bien, ¿qué es lo que permanece? Permanecen, sin sujeto de inhesión, por poder de Dios, en la Eucaristía los accidentes, especies o apariencias del pan y del vino.

    ¿Cuáles son? Los accidentes que permanecen después de la transusbtanciación son: peso, tamaño, gusto, cantidad, olor, color, sabor, figura, medida, etc, de pan y de vino. Sólo cambia la sustancia.

    Por la fuerza de las palabras bajo la especie de pan se contiene el Cuerpo de Cristo y, por razón de la compañía o concomitancia, junto con el Cuerpo, por la natural conexión, se contiene la Sangre, y el alma y, por la admirable unión hipostática, la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

    Y, ¿qué se contiene por razón de las palabras bajo la especie del vino? Por razón de las palabras se contiene la Sangre de Cristo bajo la especie del vino y, por razón de la concomitancia, junto con la Sangre, por la natural conexión, se contiene el Cuerpo, el Alma y, por la unión hipostática, la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

    Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: «Mediante la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este sacramento. Los Padres de la Iglesia afirmaron con fuerza la fe de la Iglesia en la eficacia de la Palabra de Cristo y de la acción del Espíritu Santo para obrar esta conversión. Así, san Juan Crisóstomo declara que: “No es el hombre quien hace que las cosas ofrecidas se conviertan en Cuerpo y Sangre de Cristo, sino Cristo mismo que fue crucificado por nosotros. El sacerdote, figura de Cristo, pronuncia estas palabras, pero su eficacia y su gracia provienen de Dios. Esto es mi Cuerpo, dice. Esta palabra transforma las cosas ofrecidas”.

    Y san Ambrosio dice respecto a esta conversión: “Estemos bien persuadidos de que esto no es lo que la naturaleza ha producido, sino lo que la bendición ha consagrado, y de que la fuerza de la bendición supera a la de la naturaleza, porque por la bendición la naturaleza misma resulta cambiada... La palabra de Cristo, que pudo hacer de la nada lo que no existía, ¿no podría cambiar las cosas existentes en lo que no eran todavía? Porque no es menos dar a las cosas su naturaleza primera que cambiársela”».

    Sigue diciendo el Catecismo de la Iglesia Católica: «El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: “Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación”».


    3. Omnipotencia de Dios

    El sacerdote ministerial predica la Palabra de Dios, presenta a Dios los dones de pan y vino, los inmola y los ofrece al transubstanciarlos en el Cuerpo y la Sangre del Señor, obrando en nombre y con el poder del mismo Cristo, de modo tal que, por sobre él sólo está el poder de Dios, como enseña Santo Tomás de Aquino: «El acto del sacerdote no depende de potestad alguna superior, sino de la divina», de tal modo, que ni siquiera el Papa, tiene mayor poder que un simple sacerdote, para la consagración del Cuerpo de Cristo: «No tiene el Papa mayor poder que un simple sacerdote».

    «Al mandar a los Apóstoles en la Última Cena: Haced esto en memoria mía (Lc 22,19; 1Cor 11,24.25), les ordena reiterar el rito del Sacrificio eucarístico de mi Cuerpo que será entregado y de mi Sangre que será derramada (Lc 22,19; 1Cor 11,24.25). Enseña el Concilio de Trento que Jesucristo, en la Última Cena, al ofrecer su Cuerpo y Sangre sacramentados: “a sus apóstoles, a quienes entonces constituía sacerdotes del Nuevo Testamento, a ellos y a sus sucesores en el sacerdocio, les mandó ... que los ofrecieran”».

    Y esto por el poder divino, ya que existe «en la misma transformación, una selección que indica penetración extraordinaria; dentro de una misma cosa material hay algo que cambia y algo que permanece inmutable; además el cambio produce algo nuevo...». En la Divina Invocación, como llamaban muchos Santos Padres a la consagración, se da:

    1. Una selección: entre la substancia y los accidentes;

    2. Una penetración extraordinaria: distinguir ambos elementos, para que desaparezca uno y permanezca el otro;

    3. Algo nuevo aparece: el Cuerpo entregado y la Sangre derramada de Cristo, bajo especie ajena, o sea, sacramental.

    Por esto, la conversión del pan y del vino en la Misa, implica dificultades más grandes que respecto a la creación del mundo, como dice Santo Tomás de Aquino: «En esta conversión hay más cosas difíciles que en la creación, en la que sólo es difícil hacer algo de la nada. Crear, sin embargo, es propio de la Causa Primera, que no presupone nada para su operación. Pero en la conversión sacramental (de la Eucaristía) no sólo es difícil que este todo (el pan y el vino) se transforme en este otro todo (el Cuerpo y la Sangre de Cristo), de modo que nada quede del anterior, cosa que no pertenece al modo corriente de producir, sino que también queden los accidentes desaparecida la substancia...».


    Queridos hermanos y hermanas:

    Crezcamos siempre en la fe y el amor a Nuestro Señor presente en la Eucaristía. Estimemos por «justa y conveniente» la palabra exacta que expresa la conversión del pan y del vino: ¡Transubstanciación!, que debería sonar en nuestros oídos como música celestial.

    Y admiremos siempre el poder de Dios que allí se manifiesta, como lo hace el pueblo fiel que dice, con las palabras del Apóstol Tomás, después de ocurrida la transustanciación: ¡Señor mío y Dios mío! (Jn 20,28).

    Comentarios al autor: carlosbuela@ive.org

  • sábado, 19 de junio de 2010

    VINO-HOMBRE

    El vino es como la vida para el hombre, 
    siempre que se lo beba con moderación.
    ¿Qué es la vida cuando falta el vino? 

    Porque él fue creado para alegría de los hombres. 
    Gozo del corazón y alegría del alma es el vino bebido a su tiempo y en la medida conveniente.
    Amargura del alma es el vino bebido en exceso, 

    con ánimo de desafiar y provocar.
    La embriaguez enfurece al necio hasta el escándalo,

    disminuye sus fuerzas y le provoca heridas.
    Mientras se bebe vino, 

    no reprendas a tu prójimo ni lo humilles si se pone alegre;
    no le dirijas palabras injuriosas ni lo importunes con reclamos.
    Eclesiastés 31, 27-31

    viernes, 18 de junio de 2010

    Luna

    Un hilo de luna en el cielo. 
    Como un tímido rayo de luz en la penumbra.

    Por: Denis Stella Baquero Millán
    (14 de junio de 2010, martes)


    jueves, 17 de junio de 2010

    Ignacio- Joven Argentino 24 años

    Ignacio, Joven Argentino de 24 años. Y de profesión abogado. Habla a los demás jóvenes latinoamericanos sobre libertad, familia, amor y sus proyectos.

    OBSERVACIONES

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