lunes, 31 de enero de 2011

Perdonados para Perdonar

Serie de publicaciones periódicas que contienen ENSEÑANZAS del Sacerdote Colombiano F. Nelson Medina O.P. que pienso se deben difundir por considerarlas de gran servicio y esfuerzo, no solo para Católicos sino para todo aquel con algún tipo de inquietud en torno a la fe, a la vida, a lo cotidiano, a las circunstancias. Cualquier persona sin ningún prejuicio puede encontrar algo bueno en ellas.

Perdonados para Perdonar

"Nadie da lo que no tiene", dice el refrán, y es verdad. Conoce la experiencia que ha transformado a millones de personas: PODER PERDONAR. Bien dijo Santa Catalina de Siena: "el que se sabe amado, no puede defenderse de amar".

sábado, 29 de enero de 2011

El Espiritu y la Biblia - Nuevo Testamento, 2 de 2

Serie de publicaciones periódicas que contienen ENSEÑANZAS del Sacerdote Colombiano F. Nelson Medina O.P. que pienso se deben difundir por considerarlas de gran servicio y esfuerzo, no solo para Católicos sino para todo aquel con algún tipo de inquietud en torno a la fe, a la vida, a lo cotidiano, a las circunstancias. Cualquier persona sin ningún prejuicio puede encontrar algo bueno en ellas.


El Espiritu y la Biblia - Nuevo Testamento, 2 de 2

Apuntes sobre el Espíritu en los escritos de San Juan y de San Pablo.

viernes, 28 de enero de 2011

¿Es malo beber alcohol?

Fuente: Catholic.net  (Correo pos suscripción)
Autor: Germán Sánchez Griese

Una de las actividades sociales más comunes y ordinarias en nuestra vida es la de beber. Lo hacemos en diversas ocasiones y por diversos motivos. Brindamos por la salud y la felicidad de los recién casados, por el éxito en un negocio o la apertura de una nueva empresa, por el hecho de encontrarnos reunidos en familias o con amigos. Por el gusto de acompañar con un buen vino una buena comida. Para relajarnos y pasar un momento agradable en un antro o en casa.

¿Es malo beber alcohol?

Diversas religiones y en diversos momentos históricos han hablado sobre el tema. Así, los protestantes fundamentalistas de los Estados Unidos lo tenían como uno de los pecados más graves y actualmente los musulmanes lo consideran como una desobediencia grande al Corán. Basta recordar que el castigo reservado a los que beben alcohol es el de recibir 80 latigazos.

¿Qué decimos nosotros los católicos? ¿Es pecado beber? ¿Es pecado emborracharse? ¿Hasta dónde puedo beber sin ofender a Dios?

La satisfacción de los sentidos nunca ha sido considerada como pecado en la moral católica. No se trata de discriminar o condenar el cuerpo, que con el alma espiritual constituye la naturaleza del hombre y su subjetividad personal. Se trata más bien de conocer los medios por los cuales el cuerpo puede subsistir, desarrollarse y ayudar a la consecución del bien integral de la persona.

No se condena el uso, sino el abuso. Podemos comer hasta saciar nuestro apetito. De ello se seguirá una buena salud que nos permitirá cumplir con nuestros deberes y llevar una vida sana. Se condena el abuso en la comida, el pecado de la gula, de la glotonería, que es comer más allá de las propias posibilidades, más allá de lo que es necesario para la subsistencia. No se condena el sexo, sino su uso fuera de los fines y de los ámbitos para los cuales Dios lo ha ideado. La embriaguez o borrachera es opuesta al amor a uno mismo, ya que la privación momentánea del uso de la razón no se justifica por experimentar los placeres de la bebida. Es cierto que por motivos de salud se justifica la privación voluntaria del uso de la razón, como en el caso de la anestesia para una intervención quirúrgica, pero nunca para experimentar un placer, como lo es en el caso del alcohol.

Beber para pasar un rato agradable con los amigos, para degustar una buena comida, para celebrar un acontecimiento feliz nunca será pecado. Su abuso es lo que constituye una ofensa a Dios. ¿Podemos establecer un límite y saber con precisión “hasta dónde es pecado y hasta dónde no lo es?” Las palabras claves en este caso son las de la privación voluntaria del uso de la razón. Cuando después de beber se experimentan los síntomas de la pérdida de la razón, entonces podemos hablar de pecado. ¿Cuáles son esos síntomas de la privación del uso de la razón? Pueden ser el no recordar cuanto se hizo o se dijo bajo los efectos del alcohol, o bien el realizar o decir cosas inusuales o que no haríamos en un estado normal.

¿Ponerse “alegre” será una manifestación de embriaguez y por lo tanto un síntoma de que se ha cometido pecado? ¿Cantar para quien no lo acostumbra es signo de que se ha pecado? La variedad de comportamientos que se pueden manifestar es enorme y querer trazar una línea divisoria entre lo que es pecado y lo que no es no corresponde a las intenciones de este artículo. Cada uno se irá conociendo, se irá midiendo y sabrá controlarse y tomar hasta el punto que su conciencia le dicte.

¿Una medida o una recomendación en el momento de beber? Bebe en la medida que tu comportamiento te permita seguir amando a Dios. Bebe, sí, como si tuvieras a Cristo como anfitrión y no te avergonzaras en ningún momento de presentarte ante Él.


Comentarios al autor

miércoles, 26 de enero de 2011

LA HISTORIA DE LAS COSAS

Lo publicaré en dos versiones. La primera: Versión en español. La segunda: Versión en Inglés subtítulada en Español.

LA HISTORIA DE LAS COSAS ESPAÑOL 1 de 3

LA HISTORIA DE LAS COSAS ESPAÑOL 2 de 3 


 LA HISTORIA DE LAS COSAS ESPAÑOL 3 de 3 


LA HISTORIA DE LAS COSAS SUBTITULOS EN ESPAÑOL 1 de 3

LA HISTORIA DE LAS COSAS SUBTITULOS EN ESPAÑOL 2 de 3

LA HISTORIA DE LAS COSAS SUBTITULOS EN ESPAÑOL 3 de 3

martes, 25 de enero de 2011

El Espiritu y la Biblia - Nuevo Testamento, 1 de 2

Serie de publicaciones periódicas que contienen ENSEÑANZAS del Sacerdote Colombiano F. Nelson Medina O.P. que pienso se deben difundir por considerarlas de gran servicio y esfuerzo, no solo para Católicos sino para todo aquel con algún tipo de inquietud en torno a la fe, a la vida, a lo cotidiano, a las circunstancias. Cualquier persona sin ningún prejuicio puede encontrar algo bueno en ellas.


Presencia del Espíritu Santo en los Evangelios: Mateo y Marcos, por una parte, y Lucas por la otra.

sábado, 22 de enero de 2011

Cristianismo con mostaza por favor

El cristianismo se sirve solo. O se vive como es o no es cristianismo

Autor: Arturo Guerra | Fuente: Catholic.net

Ciertamente una hamburguesa sabe mejor con mostaza, ketchup y alguna salsa recién inventada. Una tarta con relleno de chocolate o mermelada o grageas multicolores es más atractiva. Un café con azúcar y unas gotas de leche se agradece.

Es muy probable que a la mayoría de nosotros, de pequeños, no nos gustaban los filetes de hígado cuando a mamá se le ocurría la feliz idea: "Hoy comemos hígado y todos nos lo tendremos que comer". Conozco a una persona que a sus muchos años, todavía, no puede ver el hígado. Ahora simplemente no lo come. Pero de niño tuvo que hacerlo por decreto maternal. Más le valía. ¿Cómo lo lograba? Primero agotaba los recursos más tradicionales: dárselo al perro a escondidas, dejarlo debajo de la mesa, trasladarlo de trozo en trozo al plato del hermano más cercano... Pero todas estas técnicas eran rápidamente desactivadas por su eficaz madre. Así que tenía que enfrentarse con el problema. Solución: muy sencillo, gracias a su afición a la mostaza, untaba medio tarro de esta sustancia sobre el filete. Así conseguía neutralizar aproximadamente un 85% de aquel horrible sabor hepático.

Pero todas estas técnicas de aliñamiento, más o menos válidas en el campo culinario, fallan cuando queremos aplicarlas al cristianismo. Una hamburguesa con mostaza sabe mejor, pero cristianismo con mostaza deja de ser cristianismo. Lo mismo si le untas nocilla o le agregas leche desnatada.

El Evangelio te pide amar a Dios sobre todas las cosas. "Bien. Sí. Sobre todas las cosas menos sobre mi juguete preferido". O sea, cristianismo con ketchup.

El Evangelio te pide tomar la cruz. "Bien, de acuerdo, pero pásame un buen cojín para el hombro, contrátame tres ayudantes fieles para que la carguen por mí, y que la cruz sea de la madera más ligera del mercado". O sea, cristianismo con azúcar.

El Evangelio te dice que los limpios de corazón son los que verán a Dios. "Bien pero no es para tanto, tranquilo, no hay que ser exagerado, si todo el mundo lo hace no tiene que estar tan mal". O sea, cristianismo con miel silvestre.

El Evangelio te pide amar a tu enemigo. "Sí. Estoy de acuerdo. Sólo a este desgraciado lo odiaré toda mi vida". O sea, cristianismo con mayonesa.

El Evangelio te pide perdonar setenta veces siete. "Bien pero a este no. Es que es un caso especial. Lo que me hizo es imperdonable". O sea, cristianismo con leche condensada.

El Evangelio te pide desapegarte de tus posesiones. "Sí. Lo que pasa es que estamos en el siglo del consumismo, y por lo mismo tengo que comprar y comprar, da igual si no lo necesito". O sea, cristianismo con tomate.

El Evangelio te invita a la oración. "Sí, es importante, pero no hay tiempo, ¿no ves que soy una persona muy ocupada? El tiempo libre debe ser más bien para un café, un cigarro, una fiesta". O sea, cristianismo con relleno sabor chocolate.

El Evangelio te pide interrumpir tu camino para curar al que está tirado en la calle. "Lo sé. Pero hoy en día es peligroso. No sabes lo que puede pasar. Igual le ayudas y luego no te agradece." Cristianismo con leche descremada y un poco de mermelada.

El Evangelio te pide fidelidad. "Bien pero uno debe tener sus propias ideas, yo comparto muchas cosas de las que dice Jesús, pero no estoy de acuerdo en algunos puntos de la moral." O sea, cristianismo con grageas multicolores.

El Evangelio te dice que estás de paso, que la vida es un soplo, que la aproveches minuto a minuto. "Sí, bien, pero tampoco hay que amargarse, hay que aprovechar la vida haciendo lo que a uno le gusta, no sabes lo bien que yo me llevo con la pereza." O sea, cristianismo con mostaza. ¡Cristianismo con mostaza por favor!

A su Evangelio,

Cristo no le puso ketchup ni mayonesa ni tomate.

Él no le agregó azúcar ni miel silvestre ni grageas multicolores.

Él no lo cubrió con un relleno sabor chocolate ni mermelada.

Él no le añadió leche condensada ni descremada.

Cristo no neutralizó su Evangelio con mostaza.

El cristianismo se sirve solo. O se vive como es o no es cristianismo.





viernes, 21 de enero de 2011

El Espiritu y la Biblia - Antiguo Testamento, 2 de 2

Serie de publicaciones periódicas que contienen ENSEÑANZAS del Sacerdote Colombiano F. Nelson Medina O.P. que pienso se deben difundir por considerarlas de gran servicio y esfuerzo, no solo para Católicos sino para todo aquel con algún tipo de inquietud en torno a la fe, a la vida, a lo cotidiano, a las circunstancias. Cualquier persona sin ningún prejuicio puede encontrar algo bueno en ellas.

El Espiritu y la Biblia - Antiguo Testamento, 2 de 2


Estudio de tres textos del AT que son centrales para la teología del Espíritu Santo: dos del profeta Ezequiel, y uno del profeta Joel. ¿Cómo llega Israel, leyendo su propia realidad, a la convicción de que se necesita el Espíritu?

miércoles, 19 de enero de 2011

En la manera de rezar de Wojtyla había un signo de santidad

Las riquezas del Vaticano

Las riquezas del Papa… Curioso que se presente ese tono de acusación y sospecha contra una persona como Joseph Ratzinger, famoso por su frugalidad y sobriedad. Eso me hace suponer que la gente confunde la vida del Papa, como ser individual, el papel del Papa, como Jefe de Estado, y el ministerio del Papa, como cabeza visible del orbe católico. Si vamos a hablar de eficiencia, ¿no es verdad que todos esperamos y deseamos que los organismos de gobierno de la Iglesia sean eficientes y competentes? Bueno, eso requiere de oficinas, empleados, equipos, seguridad. Requiere también de un banco, dineros, cuidar que no haya déficit, tomar precauciones de seguridad informática y de impedir el lavado de dineros. Supongo que cuando la gente se queja de “las riquezas del Papa” no se refiere a las oficinas y dependencias del Vaticano.
Quizás hay personas que se refieren a los Museos del Vaticano. Como en todo museo, hay riquezas inmensas, sobre todo de orden cultural, en los museos “del Papa.” ¿Qué espera la gente? ¿Que el Papa venda al Museo Británico, o al Louvre de París, lo que tiene, de modo que esos museos ganen más dinero, y entonces el Papa como individuo dilapide los presentes que naciones y reinos le han dado a la Santa Sede a lo largo de los siglos? ¿Por qué no le pedimos a Estados Unidos que venda el Smithsonian, por qué no le pedimos a Italia que venda el David de Miguel Angel? ¿No sería buena idea que Francia vendiera la Mona Lisa a Rusia, por ejemplo, para que luegio obliguemos a Rusia a que se la venda, por ejemplo, a la India? ¿En qué cabeza cabe eso? Los bienes culturales tienen una procedencia y un destinatario, y lo normal es que quien recibe, agradezca y comparta el uso y disfrute de lo recibido–no que lo venda.
Dicho de modo más sencillo: Joseph Ratzinger no es el dueño de los códices de la biblioteca vaticana, ni puede moralmente venderlos. Las obras de caridad del Papa tienen que tener otras fuentes de ingreso. Y sí que lo tienen: miremos el presupuesto del Vaticano, y miremos cuánto se da en donaciones para el hambre, calamidades, los refugiados, los desplazados. Saquemos esa proporción. En un año típico una cuarta parte del dinero que ingresa al Vaticano se destina directamente a donaciones. ¿Le pediremos lo mismo a los millones de millones de dólares de Canadá, Alemania o Italia? O volvamos a la escala de las personas: ¿les exigimos esa proporción a quienes hacen esta clase de preguntas?
Otro aspecto de este análisis es cuestionar los orígenes de la pobreza. Resulta que se quiere que el Papa alivie el hambre. Pero a menudo esa hambre tiene origen en causas perfectamente controlables, como son la corrupción política y el capitalismo salvaje. Esta última expresión, capitalismo salvaje, alude a un hecho claro: hay empresas multinacionales que están haciendo muchísimo dinero con procedimientos que son bastante conocidos, como por ejemplo, comprando materias primas a precios ridículos, para luego vender los productos manufacturados, a los mismos países proveedores de la materia prima, determinando por segunda vez el precio, esta vez el precio de venta. Esta clase de mecanismos, denunciados a su tiempo por los Papas, hacen que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres más pobres. Y una vez que las multinacionales han hecho todo el dinero que han querido, se insulta al Papa reclamándole que arregle la pobreza del mundo…
Estoy convencido de que el Vaticano, el Papa, nuestros obispos y nosotros, los sacerdotes, podemos hacer todavía más por aliviar las necesidades de más hermanos, pero un poco de información ayuda ciertamente a que uno no se deje llevar por leyendas negras.

martes, 18 de enero de 2011

ESCUDRÍÑAME!

Escudríñame, ¡oh Dios!,
y examina mi corazón;
pruébame
y conoce mis inquietudes.

Y mira si mi camino es torcido,
y condúceme por las sendas de la eternidad.

(Salmo 139, 23 - 24)



lunes, 17 de enero de 2011

El Espiritu y la Biblia - Antiguo Testamento, 1 de 2

Serie de publicaciones periódicas que contienen ENSEÑANZAS del Sacerdote Colombiano F. Nelson Medina O.P. que pienso se deben difundir por considerarlas de gran servicio y esfuerzo, no solo para Católicos sino para todo aquel con algún tipo de inquietud en torno a la fe, a la vida, a lo cotidiano, a las circunstancias. Cualquier persona sin ningún prejuicio puede encontrar algo bueno en ellas.

El Espiritu y la Biblia - Antiguo Testamento, 1 de 2


domingo, 16 de enero de 2011

Enfermando a Diego

FUENTE: http://manantialvidadialoguemos.blogspot.com/2009/08/enfermando-diego.html


Enfermando a Diego, están unos pocos. Como si fuera el centro del universo; y al obsérvame bien solo soy una diminuta gota del inmenso océano. Quedando sin palabras pero el hecho es una dimensión trasmitida. Hay algunos hombres y mujeres obsesionados con mi sexualidad, ellos dices que soy virgen, sin comprobarse nada. Asumen que es así; como si fueran lectores de mente o algo parecido, y al unisonó aparece la chica que me dice: ¿Eres Virgen? Y mi respuesta no se hace esperar. ¡Lo quieres comprobar vamos!; yo les digo. Vienen a tomar del pelo, y se disculpan diciendo es solamente una pregunta. Y después se quejan porque todos los hombres solo piensan en la mujer como maquina sexual. Cuando hay unos chicos que las respetan y ellas quieren saber si son Vírgenes o no. Es decir que el respeto es hecho burla, pero el chico que hace propuestas indecentes o anda como pájaro carpintero, y no parte árbol, que tiene baja autoestima, es tomado como el duro. Uno de estos tales son los que compran amor en un prostíbulo, porque son incapaces de dar amor, estos no son verdaderamente novios , y mucho menos pueden ser verdaderos esposos, porque solo tocan el eros femenino, y máximo la parte afrodita de ellas, pero son incapaces de tocar el corazón. Es fácil llevarse a la cama a una mujer y más si es feminista, pero el problema existencial es enamorarla, las hormonas llegando al cerebro se alborotan, pero el conocimiento femenino se pierde en el instante.

Cuantas veces me han invitado donde las prostitutas demasiadas. Ya perdí la cuenta, pero no voy porque es una mentira que se compra, es una idiotez compartida porque muchos van en grupo. Si las mujeres son buenas para fingir un orgasmo, como no lo harán las prostitutas. El hecho rompe con mi eros, y con mi propio deseo sexual; además la mayoría de hombres que han tenido experiencias intimas genitales con estas mujeres no son buenos en la cama, no son capaces de satisfacer a una mujer, muchas de ellas se quejan de que el hombre olvida los preliminares, y solo este se concentra en la penetración, dando como resultado solo placer para el hombre, lo mismo que el hizo en el prostíbulo. Y por lo tanto el ve a todas las mujeres como putas en potencia, porque no sabe reconocer el amor que puede haber en ellas, alguien llego a decir: “Que cuando un hombre no tiene poesía es porque solo en su cabeza tiene sexo”, lo máximo parecido a un verso es lo pornográfico, y lo que tiene de sublime es erotismo fino, si es que ha alcanzado el máximo placer.


Me pregunto para mí: ¿Sera que les excita encontrar a un hombre que respete a la mujer?... Solo puedo responder con un documental audiovisual que vi hace algunos años, recuerdo que había una mujer virgen sus amigas le decían que era hora de solucionar el problema, en una ocasión ella cansada del tema, pues había intentado tener relaciones sexuales, en varias oportunidades pero había fracasado, porque no era la hora ni se sentía preparada, para enfrentar esta situación, ella le dijo abiertamente a sus amigas: ¡ yo cuando quiera puedo ser como ustedes o peor, pero ustedes nunca serán como yo; porque ustedes no son vírgenes!. En mi caso voy acertar públicamente que soy virgen, porque no soy homosexual. Pues la virginidad es romper algo, y solo la mujer puede dejar de ser virgen. La palabra correcta para un hombre es casto, porque la castidad es virtud varonil. No voy a decir si tengo, o no tengo este don; mejor lo dejo a la sospecha de los que me critican, ellos me hacen un bien, llevan mi nombre a todo lado, volviéndome tema de conversación; porque soy importante quizás en la vida de muchos, y no quieren por ningún motivo que salga de sus propias historias como personaje principal. Espero haber enamorado muchos corazones, y que encontremos en la encíclica del Papa Benedicto XVI, “Dios es amor”, un escrito de base para nuestra sexualidad, encontrando el amor perfecto el ágape, pero sin separar el eros de nuestra vida.
Espero tus comentarios y argumentos interesantes…

Se despide tu amigo de siempre: Diego García.

viernes, 14 de enero de 2011

PACIENCIA Y CONFIANZA

Hijo mío, si tratas de servir al Señor,
prepárate para la prueba.
Fortalece tu voluntad y sé valiente,
para no acobardarte cuando llegue la calamidad.

Aférrate al Señor, y no te apartes de Él; 
así, al final tendrás prosperidad.
Acepta todo lo que venga,
y sé paciente si la vida te trae sufrimientos.
Porque el valor del oro se prueba en el fuego,
y el valor de los hombres en el horno del sufrimiento.

Confía en Dios, y Él te ayudará;
procede rectamente y espera en Él.

(Eclesiástico 2, 1-6)


miércoles, 12 de enero de 2011

HONRAR A DIOS

Los que honran al Señor están siempre dispuestos
a humillarse delante de él.
Pongámonos en manos del Señor,
y no en manos de los hombres;
porque el amor de Dios
es igual a su grandeza.

(Eclesiástico 2, 17 - 18)


martes, 11 de enero de 2011

¿De donde sale la religion?

La religión nos conduce a la felicidad eterna.
Autor: P. Eduardo María Volpacchio | Fuente: www.algunasrespuestas.blogspot.com

El hombre es un ser inteligente, y por lo mismo, se plantea la explicación última de todas las cosas y el sentido de su vida.

En lo más profundo, se da cuenta de que él no es -ni puede ser- el máximo ser en perfección (¡no soy Dios!) y que él mismo no explica su existencia (mi propia existencia no puede explicarse a partir de mí mismo), ni su vida (lo que soy y cómo soy no se debe a mi decisión).
Experimenta también una fuerza irresistible hacia la felicidad, y comprueba que nada ni nadie la puede satisfacer en este mundo.

Todo esto lo hace un ser esencialmente religioso.

Busca alguien más grande, más pleno, más perfecto… y cuando lo encuentra lo reconoce como ser supremo: el único que puede darle la felicidad para la que se da cuenta ha sido creado, y que anhela con todo su ser. Y por eso mismo se abre al El.

Ahora bien, ¿es todo esto un mero invento destinado a saciar apetencias de grandeza y sueños de felicidad del hombre?

¿Es razonable ser creyente?

Comencemos planeándonos la alternativa de fondo: Dios o el azar, la lógica divina o la irracionalidad, la causalidad divina (una causa inteligente) o la casualidad arbitraria. Aquí radica todo.

Así lo explicaba Benedicto XVI en Ratisbona:
“Creemos en Dios. Esta es nuestra opción fundamental. Pero, nos preguntamos de nuevo: ¿es posible esto aún hoy? ¿Es algo razonable? Desde la Ilustración, al menos una parte de la ciencia se dedica con empeño a buscar una explicación del mundo en la que Dios sería superfluo. Y si eso fuera así, Dios sería inútil también para nuestra vida. Pero cada vez que parecía que este intento había tenido éxito, inevitablemente resultaba evidente que las cuentas no cuadran. Las cuentas sobre el hombre, sin Dios, no cuadran; y las cuentas sobre el mundo, sobre todo el universo, sin él no cuadran. En resumidas cuentas, quedan dos alternativas: ¿Qué hay en el origen? La Razón creadora, el Espíritu creador que obra todo y suscita el desarrollo, o la Irracionalidad que, carente de toda razón, produce extrañamente un cosmos ordenado de modo matemático, así como el hombre y su razón. Esta, sin embargo, no sería más que un resultado casual de la evolución y, por tanto, en el fondo, también algo irracional.

Los cristianos decimos: "Creo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra", creo en el Espíritu Creador. Creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad. Con esta fe no tenemos necesidad de escondernos, no debemos tener miedo de encontrarnos con ella en un callejón sin salida. Nos alegra poder conocer a Dios. Y tratamos de hacer ver también a los demás la racionalidad de la fe, como san Pedro exhortaba explícitamente, en su primera carta (cf. 1 Pe 3, 15), a los cristianos de su tiempo, y también a nosotros.

Creemos en Dios. Lo afirman las partes principales del Credo y lo subraya sobre todo su primera parte. Pero ahora surge inmediatamente la segunda pregunta: ¿en qué Dios? Pues bien, creemos precisamente en el Dios que es Espíritu Creador, Razón creadora, del que proviene todo y del que provenimos también nosotros”. (Homilía en Ratisbona, 12.9.06).

Encontrar a Dios supone encontrar el origen de sí mismo; y, por tanto, la razón de la propia existencia.

¿Qué es una religión?

Toda religión es un modo concreto de llegar a Dios: un camino de acceso a la divinidad, al Creador del universo (y de nosotros mismos).

Todas ellas implican una concepción de Dios y del mundo, a la que siguen unos modos de relacionarse con ambos, de rendir culto (ritos de adoración) y de vivir (un moral).

Básicamente en esto consisten todas las religiones: hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo, islamismo, etc.

En general, se podría decir que hay dos modos de plantearse la religión:

1. Ascendente: el hombre busca caminos hacia su Creador: se esfuerza por llegar, se “estira” para alcanzar a Dios: conocerlo, agradarlo, honrarlo.

2. Descendente: Dios que se dirige al hombre y se revela, lo salva y le muestra el camino de salvación.

En el primer modo el hombre sigue el impulso interior que lo lleva a buscar a su Creador y su plenitud. Es elogiable y muestra una excelente intención. Pero por este camino podrá llegar tan lejos como sea capaz… lo que siempre será poco. El ascenso humano hacia Dios es claramente insuficiente para alcanzar a Dios de modo pleno. Por muy valioso que sea -y lo es-, su resultado no puede no ser una religión humana; es decir, hecha por hombres. Con muchos elementos verdaderos, algunos inventos de la imaginación humana, y también los inevitables errores reflejo de las limitaciones del hombre.

Una religión a la “medida del hombre” es una religión solamente humana.

En cuanto a su origen, resulta evidente que la religión verdadera sólo puede venir de lo alto: “de arriba”, de Dios. No puede ser creación del hombre: sólo si viene de Dios será divina.

La religión verdadera necesariamente tiene que ser superior a nosotros: nos supera precisamente porque es divina. Dios es más grande que el hombre. Su ser y su verdad no pueden no superarnos. Lo que viene de El, supera nuestras capacidades. Los conceptos humanos son “chicos” para contener la verdad divina y las palabra humanas son incapaces de expresarla.

De manera que una religión que venga de Dios necesariamente deberá incluir elementos que no entiendo plenamente porque superan mi capacidad de entender: es lo que llamamos misterios. Su aceptación requiere de la fe.

Este es un punto de partida claro: se necesita fe: ¡por definición! Mis razonamientos se quedan cortos ante lo divino. Acepto lo que Dios revela, no en base a planteamientos humanos, sino por su origen divino. Es bueno que sea así: si la religión cupiera en nuestra razón… sería demasiado pequeña.

Por tanto, no soy árbitro, no decido: acepto una realidad que viene de lo alto y que existe independientemente de mí. Una realidad grandiosa, que lejos de humillarme, me engrandece.

Una religión que no viene de Dios es una producción humana. Esto es obvio. En cambio si viene de Dios, es divina. Una religión que no sea divina ¡no sirve!

La religión divina no es una imposición, es un regalo. El mayor don posible: la llave de acceso a Dios.

Veámoslo con un ejemplo: un maestro en su colegio podría limitarse a mirar el trabajo de sus alumnos, su empeño para aprender a sumar, a escribir, etc. Si no mediara una enseñanza previa, por más notables que fueran los esfuerzos de los chicos, estaría muy claro que no llegarían a conseguir resultados satisfactorios. Quizás algunos más inteligentes se aproximaran un poco a la verdad, pero siempre de modo insuficiente: necesitarían mucho tiempo y esfuerzo para llegar a los conocimientos que tiene su maestro, que a su vez los recibió de sus propios maestros…. Todos necesitan -necesitamos- una guía. Y confiar en la enseñanza del maestro (máximamente cuando el “Maestro” es Dios mismo).

De manera que podríamos concluir que la religión divina no se “construye” según opiniones humanas. No la hacemos los hombres. La religión viene de lo alto. Y sólo puede venir de lo alto. Todas las religiones humanas son un esfuerzo muy meritorio, pero no pueden llegar muy lejos.
La realidad no se “decide” por mayoría. Ni la intramundana ni la divina. Las cuestiones de religión tampoco dependen de estadísticas sociológicas. No son meras opiniones personales: hacen referencia a la realidad sobrenatural: el Creador, el sentido de lo creado, al proyecto divino para el mundo y el hombre, la realización personal, el acceso a Dios, la vida después de la muerte, etc.

Además no todas las opiniones valen lo mismo: las hay verdaderas y falsas, más y menos fundadas, razonables o insostenibles. No es lo mismo torturar que dar de comer al hambriento, por más convencido que esté quien tortura de que así le hace un bien a la humanidad.
El relativismo no tiene sentido. No cierra por ningún lado. De hecho, no es posible “funcionar” en clave relativista en ningún ámbito de la vida concreta: ni para alimentarse, trabajar, tratar los seres queridos, hacer inversiones, usar una computadora, salir de viaje…

La cultura moderna circunscribe el relativismo (“todo es lo mismo”, “no hay opciones mejores o peores”, “todas las religiones conducen a Dios”, etc.) sólo al campo de las cuestiones más importantes de la existencia: las que hacen al sentido de su vida, la religión y la moral. Es una opción realmente no racional, que carece de sentido. Sólo tendría sentido si Dios no existiera y la religión fuera un cuento para niños.

Pero existe un mundo superior a nosotros. Puede ser difícil buscarlo, pero renunciar a su búsqueda no es sensato.

En este terreno es obvio que necesitamos fe. Sin fe no se puede acceder a Dios. Sin fe no se puede reconocer la religión verdadera.

Por lo mismo, quien carece de fe, lejos de ser un privilegiado, tiene un problema muy serio: le falta lo que le permitiría el acceso a las verdades decisivas de su vida. Desconoce la verdad más profunda de sí mismo: de dónde viene, adonde va, cómo realizar su vida, qué sucede después de la muerte, etc. Lo que más importa conocer, está fuera de su campo visual.
Tiene que buscar el sentido de su vida, de otro modo podría vivir “entretenido” con las cosas de la tierra, pero le faltará la clave de lectura de su existencia. Si busca con sinceridad, encontrará que Dios se hace el encontradizo y recibirá la fe: porque la da Dios, es un don que se recibe.

El cristianismo es una religión revelada. Dios nos transmite la verdad sobre sí mismo y su plan para nosotros; y, además, se comunica El mismo. Es cuestión de fe. La fe se tiene o no se tiene. Es como un tesoro escondido en un campo: se encontró o no se encontró.
En materias de fe no se puede convencer a nadie: cada uno tiene que encontrar a Dios personalmente.

No se puede obligar a creer: libremente se debe aceptar a Dios y su revelación.

Se puede rezar por quien no cree para que lo encuentre. Y ayudarlo a buscar.

Pero loco sería quien pretendiese imponer a Dios sus propios gustos y modas. Y, más todavía, quien se erigiera en juez de su Creador, exigiéndoles explicaciones sobre lo que hace o permite.
No, la religión no la hacemos nosotros, para nuestra fortuna viene de lo alto; y esto es lo mejor que nos podría haber sucedido.

Pero hay más…

La religión no sólo enseña un conjunto de verdades sobre Dios, nosotros y el mundo; sobretodo comunica una vida divina: eleva al hombre sobre sí mismo para introducirlo en el mundo divino. Y nos conduce a la vida eterna. Este es el punto más importante: a través de la religión, la vida divina viene a nosotros.

La religión -si es verdadera- no sólo brinda consuelo para esta vida sino que sobretodo nos conduce a la felicidad eterna: esta es su razón de ser.

De esta manera, la religión no empequeñece la vida, llenándola de prohibiciones, sino que amplía sus horizontes, engrandeciendo las posibilidades vitales. Llena la existencia y le abre caminos insospechados. Y sobre todo nos introduce en la felicidad divina.
Por su grandeza no puede no ser exigente. Y esto, es parte de su belleza.


Preguntas y comentarios al autor de este artículo.
capellania@colegioelbuenayre.edu.ar

lunes, 10 de enero de 2011

DARSE IMPORTANCIA


Si tontamente te has dado importancia
y has hecho planes malvados,
ponte a pensar...
que si bates la leche, obtendrás mantequilla,
si te suenas fuerte, te sangrará la nariz,
y si irritas a otro, acabarás en una pelea.

(Proverbios 30, 32 - 33)



sábado, 8 de enero de 2011

SOLO DOS COSAS TE HE PEDIDO, OH DIOS!


Solo dos cosas te he pedido, oh Dios;
concédemelas antes de que me muera:
aleja de mi la falsedad y la mentira,
y no me hagas rico ni pobre;
dame solo el pan necesario,
porque si me sobra, podría renegar de tí
y decir que no te conozco;
y si me falta, podría robar
y ofender así tu divino nombre.
Proverbios 30, 7 - 8


viernes, 7 de enero de 2011

ME CONOCES

Te alabaré por el maravilloso modo en que me hiciste.
¡Admirables son tus obras!
Del todo conoces mi alma.
Salmo 139, 14
Para Dios todas las flores, Bendito es El.

jueves, 6 de enero de 2011

CABAÑUELAS

Cantante: Poncho Zuleta

Compositor: Roberto Calderon

Ya llega enero y estrenando el año,
rostros alegres de esperanza sueñan.
Y comparé mis sentimientos con las cabañuelas,
y dibujé mi corazón como cuarteada tierra.
Que haya tierra mojada! Que venga mi adorada!
porque si ella no viene me declaro en huelga.
Tanto que la quise que hasta un día juré no volverla a mirar,
pero es tanto el amor que no aguanté el dolor y tuve que llorar,
y la voy a esperar, y la voy a esperar.

Y estas son las cabañuelas de un hombre enamorado,

que sueña que se le olviden sus penas,
que anhela que este por fin sea su año.
Que sueña que se le olviden sus penas,
que anhela que este por fin sea su año.
Coro.
Cabañuelas de amor, adios dolor y que llueva.
Cabañuelas de amor, adios dolor y que llueva.

En una tarde de arrebol surgieron,

sabias palabras que a cualquiera erizan.
También lloré aunque me hubiera gustado escuchar,
su viva voz, mirar sus ojos, verlos parpadear.
Las cabañuelas pintan. Muchas gracias cuñada,
con esa confidencia me descansa el alma.
Tanto que la quiero, los hombres que adoran saben esperar.
Se desbordó el silencio y se escucha un eco de felicidad,
y sé que volverá y sé que volverá.

Torbellinos de quimeras que a pulso yo he librado.

Quisiera que mis ojos solo vieran sus ojos, pero a veces cómo hago.
Quisiera que mis ojos solo vieran sus ojos, pero a veces cómo hago.
Cabañuelas de amor, adios dolor y que llueva.
Cabañuelas de amor, adios dolor y que llueva.
Cabañuelas de amor, adios dolor y que llueva.
Cabañuelas de amor, adios dolor y que llueva.

OBSERVACIONES

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