lunes, 31 de agosto de 2009

Eres mi Dios....

¡Dios mío, tu eres mi Dios!
Con ansias te busco, pues tengo sed de Ti;
mi ser entero te desea,
cual tierra árida, sedienta, sin agua.
(Salmo 63, 1)

jueves, 27 de agosto de 2009

Así será el mundo en el 2030, según el pronóstico de expertos en Davos (Suiza)


Expansión de China

No es un misterio, de lejos, China tendrá la mayor economía del mundo.

Será un 50 por ciento más grande que la de Estados Unidos, la segunda, y el doble de la de India, en el tercer lugar.

El triángulo dominante actual: E.U., Japón y Alemania, será reemplazado por cinco superpoderes asiáticos: China, India, Japón, Corea e Indonesia.

Entre las naciones industrializadas, E.U. seguirá siendo la más grande, con Europa y Japón bastante más atrás.

De qué nos moriremos y los nuevos remedios

El 70 por ciento de las muertes se producirán por enfermedades no transmisibles, como cáncer, problemas cardíacos y diabetes. El mayor incremento se verá en cáncer (de 7,8 millones anuales a 10,8) y sida (de 2,8 millones a 6,4).

También las muertes por accidentes aumentarán (especialmente los de tránsito, en particular en los países en desarrollo), mientras que las enfermedades infecciosas como la malaria y la tuberculosis van a reducirse debido al mayor acceso a vacunas.

Los problemas pulmonares y los males respiratorios crónicos tomarán relevancia como causales de mortalidad. El cigarrillo matará a 8,3 millones de personas en el 2030 (actualmente mata 5 millones). Y se reducirá la mortalidad infantil de 51 por cada mil niños nacidos a 27.

La lista de las principales enfermedades será completamente distinta. El sida ocupará el primer lugar a escala global, seguido de la depresión y los problemas cardíacos. El alzheimer, otras demencias y el alcoholismo también subirán.El cigarrillo, las dietas ricas en calorías y el sedentarismo se volverán factores de riesgo, especialmente en las naciones desarrolladas.

Los avances en el estudio del genoma harán que las medicinas sean más personalizadas y eficientes y que el genotipo influya más que la información clínica a la hora de elegir un medicamento.

Entre las novedades, las principales serán las drogas para aliviar los dolores neuropáticos, la hipertensión, el cáncer de estómago y la diabetes. Se crearán vacunas contra la leucemia infantil y la malaria y otras que reforzarán el sistema inmunológico contra la diabetes tipo 1, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoidea.

Los laboratorios portátiles del tamaño de una tarjeta de crédito que identifican virus y bacterias con una gota de sangre; la radiación T-Ray que revolucionará las imágenes en 3D y los screening, que permiten ver la densidad de los tejidos, serán los descubrimientos más prometedores, junto con el instrumental que trabaja con nanotecnología, que permite intervenir estructuras microscópicas, como células y moléculas.

Además, las terapias complementarias tendrán cada día más seguidores en Occidente, sobre todo la medicina china.

Crecerán los islamistas

Hoy, el 85,8 por ciento de la población adhiere a alguna religión, cifra que llegará a 88,1 por ciento en el 2030. El cristianismo se llevará un tercio; un cuarto el Islam y el hinduismo se ubicará en tercer lugar.

Pero la religión que más rápido crecerá será el Islam. Mientras se espera que los principales impactos en la sociedad y en la política provengan del islamismo, aumentará en el mundo el radicalismo religioso, especialmente entre los jóvenes. Además, el cristianismo y el budismo aumentarán en China conforme declina el marxismo, así como en la tradicionalmente católica América Latina se incrementarán los evangélicos.

Sin agua y con huracanes

La temperatura subirá entre 0,5 y 1,5 grados Celsius y el nivel de los océanos se elevará entre 6 y 11 centímetros como consecuencia del calentamiento global. Veremos más tormentas, ciclones, tornados, huracanes, sequías e inundaciones. El creciente uso del suelo y el cambio climático producirán la extinción de entre el 21 por ciento y el 24 por ciento de los organismos en Asia, y entre el 16 por ciento y el 35 por ciento, en África. Los mamíferos y las aves desaparecerán a una velocidad cien veces mayor que la de la naturaleza.

Se espera que se multipiquen la áreas protegidas (hoy hay más de 100 mil áreas protegidas alrededor del mundo, el 12 por ciento de la superficie terrestre).

Habrá en casi todos los supermercados productos que estén certificados como 'amigables con el medio ambiente'.

Pero la demanda por agua de uso agrícola, industrial y doméstico crecerá un 16 por ciento en las próximas dos décadas, en particular, en los países en desarrollo, lo que se sumará a las crecientes sequías que se vivirán en Medio Oriente, el Magreb, norte de China y amplios sectores de India y Sudáfrica.

El agua se transformará en foco de conflicto, dado el aumento de la demanda. Especialmente en China, India, Irán y Pakistán, que necesitan gran cantidad para la agricultura.

Internet en todo el planeta

En dos décadas, la mayoría de los medios convergerán hacia la plataforma de Internet y de la televisión interactiva. Las personas ocuparán más horas en la red y crecerá como soporte publicitario.
Internet será accesible casi en cualquier punto de la tierra, pero los contenidos de primer nivel serán reducidos a los suscriptores, es decir, habrá más control de parte de los proveedores de la información. La interactividad aumentará igual que la tendencia a que el usuario arme su propio paquete de contenidos para sí mismo o para otros.

Cyber Guerra y armas biológicas

Los gastos en defensa serán el doble que los actuales, encabezados por E.U., mientras el mayor salto en términos de poder militar lo protagonizarán China e India, que pasarán de importadores de armas a principales exportadores.

Se espera que aumenten las guerras civiles y los conflictos entre estados y terroristas, lo que provocará desplazamientos y refugiados.

Y aunque el pronóstico es que disminuyan, las guerras entre dos o más países se producirán a causa de los recursos naturales y, obviamente, serán más tecnológicas y letales. Sensores y dispositivos implantados en los cuerpos ayudarán a combatir guerras biológicas y la cyber guerra se hará realidad.

El terrorismo será más sofisticado. Proliferarán las armas de destrucción masiva, los conflictos étnicos, las nuevas formas de nacionalismo, los ataques informáticos, las pandemias y las migraciones.

Habrá un incremento en el riesgo de proliferación de armas de destrucción masiva (nucleares, biológicas, químicas y radiológicas).
A los ocho países que han declarado tener armas nucleares (China, Rusia, Estados Unidos, Francia, India, Pakistán, Reino Unido y Corea del Norte) se les unirá India y Pakistán, además de Irán, Israel, Libia y Siria en el ítem armas biológicas para el 2015.

Viviremos cinco años más

La expectativa de vida habrá subido de 67,3 años a 72,2 años. Japón seguirá a la delantera con un promedio de 85,7 años.

La población mundial mayor de 80 años será el triple de la actual y el 60 por ciento de ella vivirá en Asia.

Las mujeres vivirán más años que los hombres, pero la brecha se estrechará con una diferencia que irá entre 4 y 6 años.

Las tasas de fertilidad de mujeres menores de 20 y mayores de 40 declinarán en casi todas las regiones del mundo.

Otros cambios

La pobreza va a bajar en el mundo y el 15 por ciento de la población pertenecerá a la clase media (hoy es el 5,9 por ciento).

El número de desnutridos ( que consumen menos de 2.100 calorías diarias) bajará de los actuales 710 a 460 millones.

No se trabajará más de 5 a 8 horas a la semana en la oficina porque desde cualquier lugar del planeta, incluso, en un avión, se podrá acceder a ella.

Los celulares serán capaces de organizar desde encuentros sociales hasta supervisar sus tareas domésticas.

La mayoría de alimentos y bebidas ayudarán a dormir, a concentrarse y a mejorar el sistema digestivo.

Su familia no sólo estará compuesta por sus padres e hijos. También, por los integrantes de sus comunidades virtuales.

Su auto todavía necesitará petróleo, pero cada día será más frecuente que los vehículos utilicen hidrógeno para funcionar.

¿Por qué los católicos no deben creer en los horóscopos?

FUENTE: http://www.aciprensa.com/controversias/horoscopo.htm

Es muy preocupante la extensión que este fenómeno ha alcanzado actualmente. En casi todas las revistas, diarios, programas de televisión y radio y hasta la Internet donde no se incluya columnas dedicadas al horóscopo; en algunos países hay canales de televisión dedicados exclusivamente a temas astrológicos y esotéricos con programas al respecto, y lo mismo se diga de la radio y de las consultas telefónicas.

La literatura sobre el tema es muy abultada. Es más, hoy en día los horoscoperos se presentan como "profesores", "licenciados en ciencias ocultas", "especialistas en ciencias parasicológicas". La experiencia nos muestra que gran parte de nuestros contemporáneos si no consultan sus respectivos horóscopos convencidos de su exactitud, lo hacen al menos concediéndoles el privilegio de la duda: "no es que yo crea en el horóscopo, pero algo de verdad debe tener".

Al menos muchos, guiados por cierto fatalismo supersticioso, piensan que permanecer totalmente incrédulos ante las predicciones horocopales puede traerles mala suerte. Y de hecho un dejo de consuelo les queda cuando leen allí pronosticado: se está por iniciar para usted una nueva etapa; pronto hallará anheladas respuestas; diez puntos en salud; los rosados influjos del amor no han logrado atemperar su fuego combativo; como todo felino tiene siete vidas y luchará valerosamente; aproveche el momento, sobre todo el financiero; la relación con los socios y con la pareja es muy buena; etc.

Los hombres, para vivir, necesitan la esperanza, y cuando pierden la que nace de la fe verdadera, están dispuestos a creerle al primero que les prometa un venturoso porvenir: Mundus vult decipi, el mundo quiere ser engañado, dice un antiguo proverbio.

¿Qué podemos decir de esto? El horóscopo es un desprendimiento de la antigua astrología, no de la astrología natural, que es madre de la actual astronomía, sino de la astrología judiciaria, que se empeñaba en descubrir la influencia de los astros sobre el destino de los hombres y de las cosas. En este sentido, hay que colocarlo dentro del fenómeno más amplio de las "artes adivinatorias", puesto que, como su nombre mismo lo indica (oros-scopeo, examinar las horas), el horóscopo designaba originariamente la observación que los astrólogos hacían del estado del cielo en el momento del nacimiento de un hombre pretendiendo con ello adivinar los sucesos futuros de su vida. Para mayor exactitud, el horóscopo designa el mapa con la posición de los planetas en un instante dado por su relación con el Sol y la Tierra. Por derivación se llama también horóscopo a las predicciones que pretenden sacarse de tal observación.

La astrología judiciaria se divide, a su vez, en varias clases. Tenemos así la astrología mundial, que intenta fijar la evolución de la historia y de la política; la astrología genetlíaca o individual que, levantando el horóscopo del momento del nacimiento, pretende precedir los eventos futuros del sujeto implicado; la astrología horaria, destinada a contestar preguntas concretas, para lo cual se estudia el horóscopo del momento en que se formula la pregunta al astrólogo.

En todos los tiempos, el hombre ha sentido el interés por conocer el porvenir, y en los tiempos de decadencia religiosa, tal interés se ha transformado en obsesión. El hombre moderno se parece mucho al "supersticioso" que describe Teofrasto en sus Caracteres, corriendo febrilmente de un augur a un adivino, y de éste a un intérprete de sueños.

El recurso de los hombres a la astrología tiene una larga historia, desde su origen babilónico; tuvo influencia en algunos filósofos de Grecia (presocráticos, epicúreos y estoicos), y sobre todo en el mundo islámico (donde adquirió un desenvolvimiento singular); en el mundo cristiano estas creencias se desarrollaron poco mientras la fe era más profunda y arraigada (aunque no faltaron monarcas que tenían astrólogos en su corte), pero ya en el siglo XVI no había soberano que no consultara a su astrólogo particular, y sobre todo ganó terreno con el positivismo y el racionalismo del siglo XIX. Incluso, durante la segunda guerra mundial, después que el suizo Krafft predijo el atentado que Hitler sufrió en Munich el 8 de noviembre de 1939, la guerra psicológica añadió un departamento más, el astrológico.

Es verdad, y nadie podrá negarlo, que los astros ejercen algún tipo de influencia sobre las realidades del mundo, incluido el hombre: ¿quién no nota los efectos que producen los cambios de estaciones y condiciones meteorológicas, no sólo sobre las realidades materiales (como las mareas) sino sobre el humor, los estados anímicos y la misma salud humana?

Por eso, Santo Tomás admite cierto influjo de los astros sobre la parte corpórea del hombre (en cuanto todo el universo se influye mutuamente), y, consecuente e indirectamente, sobre sus sentidos corporales (imaginación, memoria, instintos). Pero de ningún modo pueden servir para predecir los actos futuros libres de los hombres, puesto que sólo puede predecirse el futuro a partir de un hecho concreto, siempre y cuando el evento futuro se encuentre en este hecho o realidad presente como el efecto en su causa; y los hechos futuros de los hombres no son efecto de los movimientos o posiciones astrales.

A lo sumo, como indica agudamente el mismo Santo Tomás, podría conjeturarse aquello que con mayor probabilidad harán algunos hombres basándonos en la experiencia que nos dice que la mayoría de los mortales se deja llevar de sus estados anímicos y de sus disposiciones corporales; en tal sentido, si conociéramos la influencia que algún astro o estación climática ejercerá sobre los cuerpos en tal fecha, podríamos también conjeturar cómo obrarían aquellos que se dejen llevar por tales estados.

Afirmar otro tipo de influencia y, peor aún, pretender determinar los hechos futuros a partir de los astros, plantea necesariamente la negación de la libertad humana, de la Providencia divina, y afirma, por el contrario, el fatalismo y el predestinacionismo absoluto. Por ello, la astrología puede constituir herejía (si presupone la negación de la libertad y la Providencia), superstición e idolatría (si conlleva la adoración de los astros), o simplemente vana observancia, es decir, el recurso a medios desproporcionados para obtener un efecto en sí mismo natural (como en el caso de las consultas a los modernos horóscopos).

En cuanto a los horoscoperos, adivinos y astrólogos (licenciados o no en ciencias ocultas y parapsicológicas), hay que decir que la gran mayoría son vividores que se aprovechan de la credulidad de mucha gente (¿No dice el libro del Eclesiástico 1,15: el número de los necios es infinito?). Otros, forman parte convencida de la moderna seducción por el ocultismo, de la fascinación por lo misterioso y de la búsqueda de lo asombroso como alternativa a su fe superficial o vacía.

Algunos, por último, practican la astrología como parte del culto a los demonios, y es por la intervención de éstos últimos que algunos "astrólogos" son capaces a veces de "precedir" algunos hechos futuros, por cuanto los demonios a quienes recurren, siendo ángeles caídos, conocen mejor que los hombres la relación entre las causas y los efectos naturales, así como tienen una gran experiencia del obrar humano, con sus debilidades y miserias. Pero todas sus "predicciones" sobre los actos futuros libres de los hombres no son más que conjeturas.

La Iglesia ha hablado sobre este tema desde lo antiguo condenando la creencia en la astrología; en el Concilio de Toledo del año 400, o el Concilio de Braga del 561, por citar algunos ejemplos. El juicio del Magisterio de la Iglesia puede resumirse en lo que dice el Catecismo de la Iglesia: "Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone 'desvelan' el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a 'mediums' encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios".

Todo género de adivinación, en definitiva, nace de la falta de fe en el Dios verdadero; y es el castigo del abandono de la auténtica fe. Por eso, en uno de sus cuentos escribía Chesterton: "La gente no vacila en tragarse cualquier opinión no comprobada sobre cual­quier cosa... Y esto lleva el nombre de superstición...

Es el primer paso con que se tropieza cuando no se cree en Dios: se pierde el sentido común y se dejan de ver las cosas como son en realidad. Cualquier cosa que opine el menos autorizado afirmando que se trata de algo profundo, basta para que se propague indefinidamente como una pesadilla. Un perro resulta entonces una predicción; un gato negro un misterio, un cerdo una cábala, un insecto una insignia, resucitando con ello el politeísmo del viejo Egipto y de la antigua India... y todo ello por temor a tres palabras: SE HIZO HOMBRE".

En conclusión, si uno recurre a las prácticas astrológicas o consulta los horóscopos, creyendo seriamente en ello, comete un pecado de superstición propiamente dicho (pudiendo, incluso, llegar a la idolatría); si lo hace sólo por curiosidad y diversión, no hace otra cosa que recurrir a un pasatiempo fútil, que va poco a poco desgastando peligrosamente su fe verdadera. Si lo hace para granjearse la "protección" de los demonios, comete un pecado de idolatría diabólica, y tal vez tenga que decir alguna vez con el poeta Goëthe: "No puedo librarme de los espíritus que invoqué".

miércoles, 26 de agosto de 2009

Creer y Amar

















Fuente: Gama - Virtrudes y Valores
Autor: P. Fernando Pascual, L.C.

Entre el creer y el amar hay una relación tan estrecha, tan íntima, que nos resulta difícil responder a la pregunta: ¿uno ama porque cree, o uno cree porque ama?

En efecto: creer, fiarse, dar la propia confianza a otra persona es posible solamente si uno ama, si uno descubre la bondad que el otro encierra.

Un hijo se fía ciegamente de su madre porque la ama (y porque se siente profundamente amada por ella). Un esposo confía sin condiciones la economía familiar a su esposa sólo si está profundamente enamorada de ella, hasta el punto de dejar en sus manos los secretos más profundos de su corazón... y de su cartera.

A la vez, amamos a los demás cuando somos capaces de renunciar a pedir pruebas y nos fiamos, nos abandonamos a la fe.

El esposo o la esposa aman sin tener una total certeza de lo que vaya a ser la vida matrimonial. Un matrimonio que sea simplemente un contrato para estar juntos mientras todo ocurra según lo que a cada uno le parezca bien es la negación más completa del amor. Un hijo que antes de tomar la sopa que le ha preparado su madre (o su padre, pues los maridos cada día aprenden a cocinar mejor...) hace un análisis clínico para comprobar que no tenga veneno no refleja sólo que le falta fe en sus padres, sino también, con toda seguridad, que en esa familia no hay verdadero amor.

Hay algunos que dicen que el mundo actual vive una profunda crisis de fe, que casi no es posible creer en el siglo XXI. Si esto fuese verdad, habría que afirmar también que el mundo vive una crisis de amor, pues sin fe es imposible amar.

Cuando no podemos fiarnos del otro tampoco podemos llegar a vivir, en profundidad, lo que significa amar. Porque amar, como creer, es darle al otro o a la otra, al padre o al hijo, nuestro afecto por encima de las pruebas empíricas que podamos tener para estar “químicamente seguros” de la bondad y de la honradez del otro.

Vivir buscando siempre, en todos los asuntos y aventuras de la vida, pruebas absolutas de que nadie nos engaña es encerrarse en uno mismo hasta los límites de la locura. Un mínimo de salud mental nos pide vivir, un poco o un mucho, agarrados de la fe la mayor parte de nuestros actos, desde que nos saluda el portero de casa hasta el momento en el que tomamos una pastilla que hemos comprado en la farmacia.

Incluso para los que han sufrido la amargura del engaño y la traición, descubrir que los engañadores son pocos o, al menos, no son todos, permite abrir el corazón para empezar a amar. Con todos los riesgos, pero con todas las ventajas que el amor lleva consigo. Es mejor equivocarse porque uno se fía “de más” que equivocarse porque uno “acierta” siempre al no fiarse de nadie... pero falla en lo más importante: en el ser capaz de amar.

Creer es fácil porque estamos hechos para amar. Amar es posible porque otros se han fiado de nosotros y vivimos gracias a aquellos de los que nos hemos fiado. Así de sencilla es la ley de la vida humana. Así de fácil es el camino de la felicidad.

martes, 25 de agosto de 2009

CORTOS


Me siento encerrada
entre mil ideas,
construidas por barrotes
de incomprensión.
(25 de enero de 1.994)
Denis Baquero





Al ver el sol rojo de este atardecer
sentí tristeza al atreverme a pensar
si mañana podré contemplar
lo que ha ocurrido desde mi nacer.
(09 de febrero de 1.994)
Denis Baquero

En el lago del país
de la sangre
hay una flor
y tu sabes cual.
(04 de septiembre de 1995)
Denis Baquero

En el infierno del dinero y el poder
sólo hay algo claro;
nada es claro
(04 de septiembre de 1995)
Denis Baquero




Parecen despelotadas estas letras
le maman gallo a la vida
ahogan en la noche el frio
matan a la muerte misma
y llenan de algo este vacío.
(30 de abril de 1996)
      Denis Baquero






lunes, 24 de agosto de 2009

Entregar la vida a Cristo pese a “escándalo” de la fe, pide el Papa Benedicto XVI

VATICANO, 23 Ago. 09 / 09:07 am (ACI)

FUENTE: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=26555

Al presidir este mediodía (hora local) el rezo del Ángelus dominical en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, el Papa Benedicto XVI instó a todos a renovar su entrega al Señor Jesús para ser así testigos de su amor ante el mundo, avanzando contra corriente; sin importar el “escándalo” de la “paradoja de la fe cristiana”.

Al meditar sobre el Evangelio de Juan de este domingo que se cierra el discurso eucarístico del Pan de Vida, el Santo Padre recordó que la “provocativa pregunta” de Cristo a sus apóstoles: “¿Ustedes también quieren irse?” no está “dirigida solamente a quienes los escuchaban entonces, sino que alcanza a los creyentes y hombres de toda época. Incluso hoy, muchos siguen ‘escandalizados’ ante la paradoja de la fe cristiana”.

Seguidamente el Papa explicó que la enseñanza de Jesús sobre la necesidad de “comer su cuerpo y su sangre” parece “’dura’, muy difícil de acoger y poner en práctica. Por ello surgen quienes rechazan y abandonan a Cristo, quienes buscan ‘adaptar’ la palabra a los modos de los tiempos extirpándoles el sentido y el valor”.

“‘¿Quieren irse ustedes también?’ Esta inquietante provocación resuena en el corazón y espera de cada uno una respuesta personal”, subrayó Benedicto XVI.

Jesús, prosiguió el Papa, “no se contenta con una pertenencia superficial y formal, no le es suficiente una primera y entusiasta adhesión, sucede lo contrario, hace falta tomar parte para toda la vida ‘en su pensamiento y querer’. SeguirLo llena el corazón de alegría y da sentido pleno a nuestra existencia, pero comporta una serie de dificultades y renuncias porque con mucha frecuencia es necesario avanzar contra corriente”.

Citando luego la respuesta de Pedro al Señor: “¿Señor, a quién iremos. Solo Tú tienes palabras de

Vida eterna y nosotros hemos creído que tu eres el Santo de Dios”, el Papa Benedicto XVI indicó que “también nosotros podemos repetir la respuesta de Pedro, conscientes de nuestra humana fragilidad, pero confiados en la potencia del Espíritu Santo, que se expresa y manifiesta en la comunión con Jesús”.

“La fe es un don de Dios para el hombre y, al mismo tiempo, es la libre y total adhesión del hombre a Dios, la fe es la dócil escucha de la palabra del Señor que se hace ‘lámpara’ para nuestros pasos y ‘luz’ en nuestro camino. Si abrimos con fe el corazón a Cristo, si nos dejamos conquistar por Él, podemos experimentar también nosotros, junto al Santo Cura de Ars, también que ‘nuestra felicidad en esta tierra es amar a Dios y saber que Él nos ama’”.

Finalmente el Papa pidió “a la Virgen María que vele siempre por nosotros por esta fe impregnada de amor, que está en Ella, humilde doncella de Nazaret, Madre de Dios y madre y modelo de todos los creyentes”.

viernes, 21 de agosto de 2009

El catolicismo, ¿Es la religión verdadera?




Fuente: Catholic.net
Autor: P. Jorge Loring, S.I.


El camino para llegar a Dios es el que Él mismo nos ha señalado revelándonos una religión.

La religión verdadera sólo puede ser una, pues las religiones se contradicen entre sí, y la verdad sólo puede estar en uno de los dos campos: si sobre un punto concreto, y desde un mismo punto de vista, unos dicen que sí y otros que no, no pueden los dos tener la razón al mismo tiempo. Si uno dice que Cervantes nació en España y otro dice que nació en Inglaterra, es evidente que no pueden tener los dos razón al mismo tiempo. Uno de los dos se equivoca. Los católicos decimos que Cristo es Dios. Otros lo niegan. Es claro que no podemos tener todos la razón. Por eso sólo hay una religión verdadera.

Para conocerla no hace falta estudiar todas las religiones. Basta conocer los motivos de credibilidad del cristianismo para saber que es la religión verdadera. Sería absurdo pensar que Dios ha revelado varias religiones contradictorias entre sí. La única religión verdadera es la que Dios ha revelado, y la podemos conocer por señales ciertas, como son los milagros de Jesucristo.

La religión católica ha sido fundada por Cristo-Dios; todas las demás religiones han sido fundadas por hombres. Ni Buda, ni Confucio, ni Mahoma, ni Lutero, etc., pretendieron ser Dios. Jesucristo afirmó repetidas veces en su vida que Él era Dios (ver n 32 ). La ocasión más solemne fue ante el sanedrín cuando la interpelación de Caifás quien, ante esta afirmación de Cristo, le llama blasfemo y le condena a muerte. La blasfemia se castigaba con la pena de muerte entre los hebreos. Para confirmar que era verdad lo que decía, Jesucristo hizo varios milagros, principalmente su propia resurrección.

Jesucristo fundó una sola Iglesia: «Habrá un solo rebaño y un solo Pastor»(436) Esta Iglesia es la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
Todas las demás Iglesias y religiones están equivocadas. Unas, porque no reconocen al verdadero Dios -como el Budismo-; otras, porque se separaron de la Iglesia verdadera -como el Protestantismo-.

Según el Primer Concilio de Constantinopla, celebrado el año 381, la Iglesia, tal como la fundó Jesucristo, tiene cuatro notas características, es decir, cuatro señales distintivas, que son cuatro propiedades esenciales que, todas juntas, son exclusivas y manifestativas de la verdadera Iglesia de Jesucristo. Estas señales distintivas, estos atributos, son: unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad. Por estas señales es que creemos que la Iglesia Católica es la que Cristo fundó, mientras que las Iglesias Protestantes no reúnen las condiciones necesarias para ello

Debemos rezar por los no católicos, para que se conviertan, y ellos y nosotros nos unamos en la única y verdadera Iglesia de Cristo que es la Católica.

Motivaciones del culto a las imágenes

FUENTE: http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=4005










Los Padres de la Iglesia, para evitar posibles confusiones y derivaciones hacia el culto idolátrico, insistirán en la distinción entre el retrato y la realidad, advirtiendo que el retrato de Cristo no es el mismo Cristo en persona, sino su retrato, tratando de evitar cualquier riesgo de fetichismo o superstición.

Lo específico del culto cristiano adquiere su eficacia en la celebración litúrgica. La gracia sobrenatural es el don que Cristo entrega a su esposa, la Iglesia, «para santificarla» (Ef 5,25); acción que convierte a la Iglesia en Santa y en vehículo de santificación para sus hijos. La función santificadora de la Iglesia sugiere la obra del Espíritu Santo actuando a través de los signos sacramentales. Según el Catecismo de la Iglesia Católica, «todos los signos de la celebración litúrgica hacen referencia a Cristo: también las imágenes sagradas de la Santísima Madre de Dios y de los santos significan, en efecto, a Cristo que es glorificado en ellos» (nº 1161).

Cuando hablamos de las imágenes sagradas o de lo sagrado, en su condición de misterio, nos estamos refiriendo a una realidad que trasciende el orden natural. Las imágenes contienen una intensa carga de sacralidad que, con su energía trascendente, llega a convertirlas en objeto del culto cristiano. En el artículo anterior hemos señalado los aspectos o incitaciones que, en conjunto, determinaron el culto a las imágenes. Ahora se trata de exponer una síntesis de cómo algunos de estos factores promovieron el paso de las imágenes didácticas hacia la integración en el culto litúrgico de la Iglesia.

El punto de partida fue la promoción del culto a los santos. La Biblia considera la santidad como un atributo divino. La frase: «Solo Dios es santo» (Sam 2,2), quiere decir que sólo Dios es la fuente de donde emana toda la santidad la cual, como una cualidad dinámica, se comunica a las criaturas. Esta comunicación llega a su punto culminante en Jesús de Nazaret, donde habita la plenitud de la divinidad; y, por Cristo, como primogénito del género humano, se extiende a toda la Iglesia, hasta que, al final de los tiempos, Dios «sea glorificado en sus santos» (2 Tes 1,10).

Históricamente, las «canonizaciones» comienzan con los mártires (testigos de la fe). Su testimonio consiste, esencialmente, en la libre aceptación de la muerte por amor a Cristo. Todas las ideologías honran a sus mártires. La Iglesia sigue esta práctica con aquellos que, con la esperanza de la salvación, entregan su vida en defensa de la fe. Así lo constatan las actas del martirio de S. Justino: «Es nuestro deseo más ardiente el sufrir por amor de nuestro Señor Jesucristo para ser salvados». En ellos, en los mártires, se nos muestra la coherencia humana entre la fe y la vida, llevada hasta las últimas consecuencias. Su culto fue tomando formas litúrgicas. Y en esta forma testimonial de fe, se manifiesta al mundo el esplendor de la estética cristiana.

El testimonio inequívoco de unión con Cristo por la fe y el amor, es el motivo por el que los mártires son reconocidos dignos de ser honrados en y por la Iglesia. Pero con la Paz de de la Iglesia, queda cerrado el período de las persecuciones; y, por lo tanto, deja de haber mártires cristianos. La Iglesia reconoce entonces a otros santos, como confesores, ascetas, vírgenes, anacoretas, etc. que siguen dando testimonio de fe con una vida ejemplar de santidad. De este reconocimiento brotan los primeros impulsos de honrar, no solo a los santos, sino también a sus representaciones iconográficas por la relación que existe ente la persona y su imagen.

En los mismos sentimientos de veneración a los mártires y a los demás santos, se desarrolla la devoción que los fieles sienten por las reliquias y los cuerpos de los santos, «más valiosos que las piedras preciosas y más estimables que el oro» (Martirio de S. Policarpo). En toda la Iglesia comenzó una exorbitante preocupación por las reliquias a las que se les tributó un culto derivado de los ritos funerarios. La costumbre de repartir las reliquias sagradas se extendió por todas partes; y como en Roma, la antigua legislación prohibía dividir los cuerpos de los difuntos, la autoridad tuvo que advertir que «no se podían trasladar a otro lugar ni comprar las reliquias de los mártires» (Códice Teodiosano). Para paliar esta dificultad, se recurrió al uso de objetos, vestidos o simplemente paños, rozados en el santo mediante el contacto directo con su reliquia o en el sepulcro donde estaban las reliquias del santo.

Pero de todas las reliquias conocidas, la más preciada fue la Vera Cruz, cuyos fragmentos se repartieron por toda la cristiandad. En España, en el monasterio de Santo Toribio de Liébana (Santander), se encuentra el trozo más grande del brazo derecho de la Vera Cruz. Las visitas a los lugares relacionados con las reliquias o la vida terrena de Cristo y también de los santos, nos ponen en relación con otro factor o elemento que sirvió para promocionar el culto iconográfico. Nos referimos a las peregrinaciones.

Normalmente se entiende por peregrinación el desplazamiento a lugares considerados sagrados por la presencia en ellos de un poder espiritual. Cuando se habla de peregrinaciones, no se trata de un fenómeno exclusivamente cristiano. En el mundo clásico, había ya antecedentes paganos en las visitas a los grandes santuarios de Grecia y de Roma. En esta tradición del mundo clásico, los centros religiosos sirvieron, durante siglos, para el encuentro con la divinidad. Este significado de lugar de encuentro, en sentido espiritual, es asumido por las comunidades cristianas con una nueva orientación que hunde sus raíces en la Biblia.

Como lugar de encuentro, la Sagrada Escritura nos muestra a Israel peregrinando por el desierto donde queda inundado por «la gloria de Yahvé» (Éx 40,34). En la Nueva Alianza, la imagen itinerante de Cristo, ejerciendo su ministerio público, ilumina las tinieblas del mundo (Jn 8,12) y, en virtud de su sangre, señala el camino nuevo de la redención (Heb 10,19-20). De igual modo, lo comenta la patrística: «La liberación de los hijos de Israel, lo mismo que su marcha hacia la patria prometida, representa también adecuadamente el misterio de nuestra redención» (S. Beda el Benerable). Se crea así un tipo de espiritualidad donde la fe se concibe como una invitación al seguimiento de Cristo, con el que avanzamos «cargados con su oprobio, que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro» (Heb 13,13-14).

A veces surgen voces contrarias a estas prácticas, tanto contra el poder de las reliquias como contra la eficacia de las peregrinaciones. Las críticas nos recuerdan que son costumbres de origen pagano; pero se olvidan de que también la hemorroísa quedó curada sólo con tocar la orla de la túnica de Cristo (Mt 9,20); o de que «Dios obraba por mano de Pablo milagros extraordinarios, de suerte que hasta los pañuelos y delantales que habían tocado su cuerpo, aplicados a los enfermos, hacían desaparecer de ellos las enfermedades y salir a los espíritus malignos» (Hech 19,11-12).

En la Iglesia española existió la misma veneración e inquietud por visitar las reliquias de algunos mártires como Sta. Eulalia de Mérida, S. Fructuoso en Tarragona, S. Zoilo y S. Marcial en Córdoba, y los santos Justo y Pastor en Complutum (Alcalá de Henares). El más célebre de estos mártires españoles parece ser el diácono S. Vicente de Zaragoza, del que S. Agustín, en uno de sus panegíricos, dice que su fama se extendió por todo el imperio romano.

Otro elemento que influyó en el culto iconográfico fue el retrato funerario. El retrato individualizado se había puesto de moda en Grecia. Pasó después por varias fases de evolución y finalmente, acusando el papel preponderante que en la vida de Roma desempeñaba el emperador, cobró nuevo impulso en la retratística romana. Cuando se generalizó su uso entre las clases populares, el apologista Lactamcio decía que los retratos servían para mantener vivo «el recuerdo de aquellos que nos han sido arrebatados por la muerte o separados por la ausencia». Lo que nos indica que los cristianos no tuvieron dificultad en aceptar los mismos criterios y los mismos fines que sus contemporáneos daban a los retratos de los antepasados.

Una de las prácticas de las primeras comunidades fue continuar la costumbre de colocar sobre las tumbas el retrato del difunto pintado con la técnica de la encáustica, es decir, de los colores diluidos en cera (antecedente del icono). Inicialmente en el caso de los santos cristianos, el retrato se colocaba sobre su tumba, no para rendirle culto, sino para que los fieles pudieran contemplar la imagen de un personaje que, en vida, se había santificado. La costumbre se extendió como un signo de respeto a los difuntos venerables por la ejemplaridad de su vida. Más tarde, los retratos o iconos entraron en el mismo clima cultual que envolvía la veneración de los santos y de sus reliquias, contribuyendo de forma directa al proceso del culto iconográfico.

En el ámbito oficial, la utilización de retratos tiene una resonancia extraordinaria, porque la efigie imperial preside las salas de justicia confirmando el valor jurídico de las sentencias dadas en su nombre. Psicológicamente, una imagen en majestad y en posición frontal da la sensación de que está exigiendo que se reconozca su prestancia y se respete su presencia. A finales de la Antigüedad, se siguió la política integradora de la Iglesia y el Estado conocida con el nombre de «cesaropapismo». Una vez comprometida con el estado, la Iglesia aceptó el carácter representativo de la imagen del emperador a la que, oficialmente, se le rendían honores. Al familiarizarse la comunidad cristiana con la idea de los honores rituales al retrato imperial, se abre otro dinamismo hacia el culto a las imágenes.

Con este motivo, el tema de Cristo presidiendo una asamblea de apóstoles, fue uno de los primeros que se introdujo en el nuevo arte de la iconografía cristiana. Cristo aparece acompañado de los apóstoles (a veces incluso por el emperador, como otro apóstol de Cristo), o de S. Pedro y S. Pablo, con la entrega del Libro de la Ley (Traditio legis). Las formas de representaciones solemnes influirán en la incorporación de la imagen de Cristo en majestad, de la Virgen como emperatriz, y de los santos y de los ángeles formando la corte celestial. En este clima de oficialidad, es evidente la repercusión que los retratos presidenciales tuvieron para disponer a los fieles a rendir culto a las imágenes sagradas. El mosaico romano, tan idóneo para la perspectiva plana, adquiere un equilibrio perfecto con las imágenes en majestad. Los mosaístas romanos consiguen integrar plenamente las solemnes figuras en los interiores de las basílicas y de los mausoleos.

A la influencia cortesana habrá que añadir las definiciones conciliares La iconografía responderá a los nuevos dogmas derivados de las disputas teológicas. Las declaraciones del concilio de Éfeso influirán en la decoración de la basílica de Sta. María la Mayor de Roma donde, a la Virgen se le representa como reina y señora en su trono, rodeada de la guardia angélica. Fuera de Roma nos encontramos uno de los ejemplares mejor conservados en la iglesia de S. Apolinar el Nuevo de Rávena, donde aparece Cristo entronizado, con barba, bendiciendo y, a ambos lados, los ángeles dispuestos como la milicia de la guardia imperial.

La primitiva comunidad cristiana no se había aventurado más allá de las representaciones simbólicas o narrativas. Ahora, el simbolismo salvífico adquiere una versión victoriosa, y la figura de Cristo Buen Pastor es sustituida por la del Salvador en majestad. Los Padres de la Iglesia, para evitar posibles confusiones y derivaciones hacia el culto idolátrico, insistirán en la distinción entre el retrato y la realidad, advirtiendo que el retrato de Cristo no es el mismo Cristo en persona, sino su retrato, tratando de evitar cualquier riesgo de fetichismo o superstición.

El arte triunfal de la corte favorece la nueva proyección de imágenes con su clima de sacralidad que impulsa la promoción del culto iconográfico.

Jesús Casás Otero, sacerdote

Publicado el 2009-08-12 11:14:00

domingo, 16 de agosto de 2009

Me tocaste Jesus - Betsaida - Letra


Me tocaste Jesús, y cerré mi puerta,
y me hablaste, Jesús, con el pan y el vino y así,
con tu sombra detrás,
que todo alumbró
tu rostro sereno.

Con un trozo de ayer yo te esperé en mi puerta,
con un montón de papel,
que jamás se pudo leer
y casi sin mirar, me alejé, Jesús
sentí tu llamada.

Me sonrió dulce y me miró fijo;
“Yo soy tu amigo”, me dijo.
le sonreí luego y lo sentí cerca;
tienes un nuevo amigo.

Hoy he vuelto al lugar
donde hay amor sincero,
no me quiero alejar,
por favor escucha, Jesús,
donde hay vida Tú estarás,
quiero ser de Ti,
tu hermano amigo.

Me sonrió dulce y me miró fijo;
“Yo soy tu amigo”, me dijo.
le sonreí luego y lo sentí cerca;
tienes un nuevo amigo.

Ven amada mia - Betsaida - Letra


En la noche busque al amor de mi alma,
en mi árido jardín el hizo su morada,
con perlas de rocío cubrió El mi cabeza,
mi alma esta bella mi bien amado llega.

Ven amada mía, ven a mi jardín,
el invierno ya paso y las viñas en flor
exhalan su frescor, ven a mi jardín.

Habla mi bien amado, atisba en la ventana,
el fruto esta maduro, mi alma esta presta,
espero su llamado pidiéndome abrir,
arrulla la paloma mi bien amado llega.

Ven amada mía, ven a mi jardín,
el invierno ya paso y las viñas en flor
exhalan su frescor, ven a mi jardín.

Escalona - La golondrina

Hermosa.

La otra China de las Olimpiadas 2008: Los niños robados

Así es la vida?

martes, 11 de agosto de 2009

Un niño abortado vale más...

Un hombre puede tener cien hijos y vivir muchos años;
pero por mucho que viva,
si no disfruta completamente de lo bueno,
y si ni siquiera recibe sepultura,
yo sostengo que un niño abortado vale más que ese hombre.
Pues aunque ese niño se pierda en la nada de la oscuridad,
donde su nombre quedará ignorado,
y aunque no llegue a ver el sol ni a saber nada,
al menos habrá tenido más descanso que aquel hombre.
(Eclesiastés 6, 3-5)

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Sábado o Domingo? ¿Cual es el día del Señor?

Padre Jordi Rivero

FUENTE: http://corazones.org/apologetica/sabado.htm

Ver también: "Dies Domini" | Sábado


El domingo es el día de la resurrección de Cristo. Los Católicos los celebramos con la Santa Misa y cumplimos con el Tercer Mandamiento del Decálogo.

Desde el tiempo del Nuevo Testamento (tiempos Apostólicos), el domingo remplazó al sábado judío como día dedicado al Señor para darle culto y descansar de las labores. La Iglesia católica no "cambia la Biblia", como dicen algunas sectas que se aferran al sábado. Es un hecho histórico que desde el principio (desde el siglo I) los cristianos celebran el día del Señor el domingo. La Iglesia es fiel a la doctrina de los Apóstoles. No fue hasta la época moderna que algunas sectas, desconociendo la realidad histórica, se revirtieron a la práctica judía de celebrar el sábado en vez del domingo.

Evidencia Bíblica:

-"El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan" -Hechos 20,7.
El "primer día de la semana" es el domingo.

Evidencia de los Padres Apostólicos:
Estos vivieron en los dos primeros siglos y son testigos de la fe y la práctica de la Iglesia recibida de los Apóstoles.

San Ignacio de Antioquía (+107AD), discípulo de los Apóstoles, Padre de la Iglesia del siglo I, enseña:

Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por El y por su muerte
-S. Ignacio de Antioquía, Magn. 9,1

San Justino (+165AD)

Y nos reunimos todos el día del sol, primero porque en este día, que es el primero de la creación, cuando Dios empezó a obrar sobre las tinieblas y la materia; y también porque es el día en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos.

Razón por celebrar el domingo como día del Señor:
La transferencia del día del Señor del sábado, séptimo día, al domingo (día primero de la semana) ocurrió en tiempo de los apóstoles (ver arriba) con motivo de la resurrección de Jesucristo. El domingo Cristo resucita, vence la muerte y completa la obra redentora. Si bien el séptimo día (sábado) Dios "descansó" al fin de la creación, el domingo es el día en que todo es re-creado en Jesucristo. Ahora es posible el culto a Dios en espíritu y en verdad.

Además, el domingo es el día de Pentecostés, en que estaban reunidos los Apóstoles con María Santísima en oración y se derramó el Espíritu Santo.

Al celebrar el domingo somos fieles a Jesucristo. El no vino a abolir el Antiguo Testamento sino a darle cumplimiento con su muerte y resurrección. Todo se cumple en El. Vemos en muchos textos como Jesucristo, para dar cumplimiento, presenta la ley antigua en una nueva forma que sorprende a sus oyentes por su novedad y exigencia. La ley queda perfeccionada en Cristo. Por ejemplo, Jesús dice en Mateo 5,27 "Habéis oído que se dijo: "No cometerás adulterio." Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.". Jesús no está "cambiando la Biblia" sino revelando un sentido mas profundo que solo podía conocerse por su enseñanza y por la gracia del Espíritu que El nos da.

El antiguo y el nuevo Templo; antiguos corderos y El Cordero.
Los judíos iban a la sinagoga o al Templo el sábado.
Es imposible continuar celebrando el culto del sábado según el Antiguo Testamento. Aquel se centraba en el Templo de Jerusalén, el cual fue destruido por los romanos en 70 A.D. Tampoco hay ya sacrificio de animales como requería la antigua alianza. Todo eso encuentra su cumplimiento en Cristo. El mismo es el Nuevo Templo, y el Cordero del Sacrificio y el Sacerdote Eterno.

Jesús dijo «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.» -Juan 2,19. Muchos lo entendieron en forma literal y se escandalizaron de Jesús. Pero Jesús hablaba del Nuevo Templo que es Su propio Cuerpo, que resucitaría al tercer día: El domingo. El Templo de Jerusalén fue destruido pero Cristo resucitado es el Nuevo Templo que jamás será destruido. Por el bautismo los cristianos nos unimos a Cristo para ser miembros de su Cuerpo Místico, Nuevo Templo que es la Iglesia. Los cristianos somos, en Cristo, templo espiritual y como tal nos reunimos para celebrar la Santa Misa el domingo, el nuevo día del Señor.

Es evidente que Jesús preparó a sus discípulos para un nuevo entendimiento del "Día del Señor":

Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor.
Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.
Y sucedió que un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas.
Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?»
El les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?»
Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado.
De suerte que el Hijo del Hombre también es Señor del sábado.» (Mc 2,21-28)

Jesús se presentó a los Apóstoles el domingo de Resurrección y ellos le adoraron. Los cristianos le damos a Dios Padre el culto mas perfecto: el mismo Jesucristo que se ofrece y nosotros nos ofrecemos al Padre POR Cristo, Con El y En El.

Algunas sectas fundadas en EE.UU. hace poco mas de un siglo se han revertido al Sábado. No entienden lo arriba mencionado, en gran parte porque carecen de conocimiento histórico del cristianismo y la interpretación bíblica de los Padres. Para entender la Biblia hay que situarse con la Iglesia en la mente de Cristo que interpreta el Antiguo Testamento de una forma nueva y sin embargo mas fiel. Pero antes de discutir sobre cual es el día del Señor hay que recordar lo mas importante de ese día: La Santa Misa, la cual es el culto mas perfecto que le ofrecemos a Dios. ¿De qué vale pelear por el día del culto si ni siquiera se acepta el culto mismo?

Juan Pablo II trata el tema del Día del Señor en profundidad en su encíclica "DIES DOMINI". Para estudiar el sentido del día del Señor a profundidad le recomiendo que la lea. Aquí solo presento el #59:

Este aspecto festivo del domingo cristiano pone de relieve de modo especial la dimensión de la observancia del sábado veterotestamentario. En el día del Señor, que el Antiguo Testamento vincula a la creación (cf. Gn 2, 1-3; Ex 20, 8-11) y del Éxodo (cf. Dt 5, 12-15), el cristiano está llamado a anunciar la nueva creación y la nueva alianza realizadas en el misterio pascual de Cristo. La celebración de la creación, lejos de ser anulada, es profundizada en una visión cristocéntrica, o sea, a la luz del designio divino de «hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra» (Ef 1,10). A su vez, se da pleno sentido también al memorial de la liberación llevada a cabo en el Éxodo, que se convierte en memorial de la redención universal realizada por Cristo muerto y resucitado. El domingo, pues, más que una «sustitución» del sábado, es su realización perfecta, y en cierto modo su expansión y su expresión más plena, en el camino de la historia de la salvación, que tiene su culmen en Cristo.

"UN HOMBRE SIN FE ES UN HOMBRE MANIPULABLE"

Sobre historia de la Iglesia Católica en España. Vale la pena invertir el tiempo viendo este Documental.

viernes, 7 de agosto de 2009

¿Tienen derechos los animales?



¿Tienen derechos los animales?






FUENTE:
http://www.catolico.org/moral/animales_derechos.htm
Padre Jordi Rivero

Ver también: The Problem of Animal Rights -CatholicCulture.org

En los animales, como en toda la creación, podemos admirar la mano del Creador. La forma en que el hombre trata a los animales refleja su corazón. Por eso me entristece que se haga daño a las criaturas sin necesidad. Pero muchos están cayendo en otro error respecto al trato de los animales: Los tratan como si fueran personas. De hecho hay grupos que dicen explícitamente: "Los animales también son personas". " Nuestra sociedad está perdiendo la distinción entre persona y animal. En 1978 la ONU y la UNESCO (ambas apoyan el aborto de seres humanos), aprobaron la Declaración Universal de los Derechos de los Animales. Recientemente recibí un email de mi senador (USA) en que habla también del "derecho" de los animales. Estos desatinos tienen graves consecuencias. Veamos primero lo que dice el catecismo sobre los animales y después analicemos los fundamentos filosóficos y teológicos de esta enseñanza:

El Catecismo trata sobre los animales dentro del 7 Mandamiento bajo el título "El respeto de la integridad de la creación" -Catecismo #2415-2418:

2415 -El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf CA 37-38).

2416 -Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri.

2417 -Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen (cf Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales, si se mantienen en límites razonables, son prácticas moralmente aceptables, pues contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.

2418 -Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

Los animales no son personas

Para entender la enseñanza de la Iglesia sobre los animales es necesario entender que los animales no son personas. A las personas Dios las creó a su imagen y semejanza, con un alma inmortal, con intelecto y voluntad para poder ser amados y amar. Entre todas las criaturas, solo los seres humanos y los ángeles poseen estos dones.

Los animales tienen afectos pero no aman.
Los animales pueden manifestar ciertos "afectos" pero el amor es muy superior al "afecto". El amor no se fundamenta en sentimientos, ni en atracción sensual ni en instinto. El amor es una valorización adecuada del otro que mueve a la voluntad a buscar el bien de ese otro. Para desarrollar la capacidad de amar es necesario que la mente (intelecto) y la voluntad se eduquen en la verdad. Además es necesario disciplinar las emociones. Este desarrollo comienza desde la infancia. Los niños beatos Francisco y Jacinta de Fátima y Sta. María Goretti, entre otros, demostraron amor heroico. Pero los animales son incapaces de amar, no tienen intelecto para valorar al otro ni voluntad para hacer un juicio moral. No son imagen de Dios, por lo tanto no es correcto llamarles "personas"

Una vez que entendemos la diferencia entre personas y animales podemos entender que los seres humanos poseen un valor moral intrínseco e incalculablemente mayor por ser imagen de Dios. Este valor lo tienen todos los humanos, aún aquellos que estén enfermos o mentalmente incapacitados porque son parte de la misma familia de Dios.

Las emociones no son base para un juicio moral.
Es importante comprender el valor moral de las emociones. Está bien ser vegetariano como reacción emotiva de repulsa a la matanza de animales para comer. Pero sería un error hacer de esas emociones un principio moral que evalúe a los animales como si tuvieran derechos. Este error ocurre porque se desconoce la diferencia entre persona y animal. En vez de razonar se hacen juicios morales llevados por las emociones.

Solo las personas tienen derechos
Dios dio al hombre dominio sobre la creación para que se valiera de los animales, por ejemplo para comer, vestir, transporte. Pero el hombre no tiene ese dominio sobre otros seres humanos porque estos son personas y tienen derechos.

El cristiano sabe que Dios le ha dado dominio sobre la creación pero también le dado responsabilidad de ser buen mayordomo. Lo primero que tiene que dominar el hombre es su propio ser, es decir su intelecto y voluntad. Entonces juzgará razonablemente basado en principios y no llevado por las emociones. No maltratará a los animales, pero tampoco los confundirá con personas, otorgándoles derechos inexistentes.

Como una torre fuerte...

Ponme a salvo sobre una alta roca,
pues tú eres mi refugio.
¡Eres como una torre fuerte
que me libra del enemigo!
Salmo 61,3

miércoles, 5 de agosto de 2009

Dioses de nuestro tiempo

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Antonio Rivero

Estos dioses -que son múltiples como Dios es uno- cambian frecuentemente de cara y de lenguaje, se procrean e inventan nuevos engaños. Son máscaras de satanás, quien tiene la propiedad de mimetizarse y transformase como la mentira, ya que no está sujeto al "si, sí, no, no" de la verdad, que es una sola y no se disfraza.


I. EL DIOS PROGRESO

    Por ello los laicos, con su competencia en los asuntos profanos y con su actividad elevada desde dentro por la gracia de Cristo, contribuyan eficazmente a que los bienes creados, de acuerdo con el designio del Creador y la iluminación de su verbo, sean promovidos, mediante el trabajo humano, la técnica y la cultura civil, para utilidad de todos los hombres sin excepción (Lumen Gentium, 36)
Su credo es éste: "Caminamos en un progreso indefinido que no se detendrá. Ha habido guerras, genocidios y tragedias espantosas. Pero estamos progresando. Todo lo que es progreso es bueno, aunque esto suponga sacrificar el presente en aras de un futuro incierto. El progreso debe ser adorado.

Sin embargo, los remozones producidos por Hiroshima, Chernobil, la guerra química, el auge del ecologismo, la situación de miseria o de injusticia a que están sometidas grandes masas de población, la violencia siempre constante en algún lugar del mundo...han sacudido fuertemente las columnas del Progreso, llevando a veces desconfianza al mismo Progreso y sus promesas, y poniendo en disputa sus mismas bases filosóficas. ¿Y los pueblos enteros que sufren hambre y miseria por causa de la guerra, la corrupción, el colonialismo, la usura internacional? ¿Y los que no tienen acceso a la cultura, al confort, a la tecnología? Pueblos enteros sometidos a la esclavitud económica, social, política, psicológica...manipulados por los ideólogos, por los tecnócratas, por la usura internacional.

Por tanto, criticamos a este ídolo lo siguiente:

1. Los avances que lanza este progreso no siempre están de acuerdo con la ética y la moral, quedan desvinculados de ella. A este ídolo le interesa la ganancia, que llega a ser la prueba contundente de su bondad y acierto. Hace de esa ganancia ley, llegando, así, lo legal (derecho positivo) a ser lo justo (derecho natural). Una vez más, no sabe o no quiere distinguir entre derecho natural y derecho positivo. Se preocupa de la efectividad, no de la moralidad. Detrás de esta posición se esconde el influjo de Kant (1724-1804) que decía: el mérito proviene del deber y no del bien. Y este deber deriva de la decisión común a todos los hombres. Y si la decisión común dice que hay que esterilizar, estimular los experimentos in vitro que nos darán un día humanoides fríos (terrorismo de laboratorio enguantado y silencioso) , criados sin necesidad de madres, emplear la anticoncepción y el aborto para detener el crecimiento demográfico (que crece de modo geométrico, mientras que los alimentos crecen aritméticamente -a decir de Malthus-), legalizar la eutanasia ...entonces es bueno eso. Pero aquí la bien no nace de la verdad y la verdad no surge de la realidad. El bien para este dios depende del futuro, del proyecto del futuro, a donde él nos conduce.

2. Este progreso tiene poder para romper toda barrera; le da a la técnica y a la experimentación un cheque en blanco para someter incluso la intimidad del hombre. El dios Progreso llama progreso a toda costumbre nueva, por más desvergonzada que sea. Por eso, los países musulmanes desprecian tanto a Occidente.

3. La disidencia para este dios es un pecado gravísimo. En la URSS significaba la muerte o la cárcel. En Occidente significa la muerte civil, se excluye al sujeto de la sociedad, no se lo deja hablar ni se le oye, se le juzga sin ecuanimidad, y se le condena no por lo que hace, sino por lo que piensa y por lo que él mismo es. Si es un político, se le cierran todos los medios de comunicación. Si es un docente, se le persigue por no estar al día en las novedades pedagógicas. Si es un dirigente social, se lo condena por ser moralista y no ser práctico. Si es un promotor de la fe, se lo margina por estar fuera de tiempo.

4. Ese dios no ha podido quebrar esa búsqueda de sobrenaturalidad insaciable del alma humana. Dios está de moda siempre. Pero este dios progreso intenta confundir a la gente, proporcionándoles dioses en lugar de Dios, religiosidades en lugar de religión, sectas en lugar de Iglesias, opiniones en lugar de fe, mundalismo en lugar de unidad, consuelos en lugar de justicia y auténtica paz; fantasmas y reencarnaciones en lugar de Cristo, encarnado en el seno de María. Anécdota de la muerte de Malenkov, aquel jerarca soviético de la posguerra. Lo estaban velando, en presencia de altos jerarcas que venían a brindarle su homenaje. En ese momento, delante de todos, para despedirse, se acercó la viuda al féretro, le dio un beso e hizo sobre él la señal de la cruz, porque Malenkov en el último tiempo de su vida había pedido el bautismo.


II. EL DIOS LIBERTAD

Cada hombre, dice este dios, tiene una libertad absoluta. De esa libertad brotan los valores. Todo lo que vaya contra esa libertad es antisagrado (moral, religión católica con sus dogmas y mandamientos). No hay pecado. No hay límites. La libertad salva, rige y condena.

Digamos nosotros:

1. Hay influjo de la revolución francesa, inspirada a su vez en Rousseau, para quien "el hombre nació bueno, sin pecado original" (Contrato Social). Influjo también de Nietzche, padre del nacional-socialismo como del bolcheviquismo, cuyo mayor terrorismo fue decretar que "Dios está muerto" y, como lógica contrapartida, decretar la "inocencia dionisíaca de los hombres". Es como decir: Dios es el culpable y lo hemos guillotinado; y el hombre es inocente y lo adoramos.

2. En nombre de este dios se asesinaron durante la revolución francesa a 250.000 de una población de 600.000 personas, 778 parroquias. En España durante la guerra civil, se destruyeron 20.000 iglesias, incineración de tesoros de arte religioso, el asesinato del 80 por ciento de los sacerdotes; esto en la zona nacional. En la zona roja, 11 obispos y más de 10.000 sacerdotes. A esto se añade: la profanación de imágenes sagradas que luego sirvieron de blancos para práctica de tiro; los vasos sagrados como orinales.

3. Este dios ha dado a luz al terrorismo de Sendero luminoso en Perú, el de Hitler, el de Stalin, todos surgidos de la misma raíz iluminista. Otros: asesinatos en la plaza de Tianonmen en China Popular; la entrada de marines en Panamá y la demolición de barrios indefensos hostiles a los invasores; el bombardeo selectivo y discriminado de templos (mezquitas e iglesias católicas) y hospitales en Irak, durante la guerra del golfo. En Bosnia-Herzegovina, los serbios llevan más de 40.000 mujeres violadas, monjas incluidas.

4. Como es una libertad sin Dios, que se endiosa, y está destinada a esclavizar y no a liberar.

5. La libertad es un desafío y una responsabilidad. Es un fruto que se consigue ganando las batallas interiores del dominio propio y entregando las propias energías no a fines egoístas, sino a objetivos superiores y generoso.


III. EL DIOS CIENCIA

    "La organización técnico-científica de ciertos países está engendrando una visión cientista del hombre cuya vocación es la conquista del universo. En esta visión, sólo se reconoce como verdad lo que la ciencia puede demostrar; el mismo hombre se reduce a su definición científica. En nombre de la ciencia todo se justifica, incluso lo que constituye una afrenta a la dignidad humana. Al mismo tiempo se someten las comunidades nacionales a decisiones de un nuevo poder, la tecnocracia. Una especie de ingeniería social puede controlar los espacios de libertad de individuos e instituciones, con el riesgo de reducirlos a meros elementos de cálculo" (Puebla, 315).

    "Es cierto que el progreso actual de las ciencias y de la técnica, las cuales, debido a su método no pueden penetrar hasta las íntimas esencias de las cosas, puede favorecer cierto fenomenismo y agnosticismo cuando el método de investigación usado por estas disciplinas se considera sin razón como la regla suprema para hallar toda la verdad. Es más, hay el peligro de que el hombre, confiado con exceso en los inventos actuales, crea que se baste a sí mismo y deje de buscar ya cosas más altas.
    (Gaudium et spes, 57)

Su credo: sólo la ciencia nos puede dar certezas, está por encima del bien común, de la ética, de la persona. Todo lo que no es ciencia es sentimiento, subjetivismo, espiritualismo.

A la diosa ciencia le corresponde un altar; el bien del hombre, su conciencia, su conducta, su integridad moral están por debajo de ella.

Esto es lo que expresó Roosevelt en 1912: "Creo que la asimilación de los países latinoamericanos será larga y difícil mientras esos países sigan siendo católicos". En la misma línea Rockefeller, en 1969, recomendó en Roma que sustituyera a los católicos de Latinoamérica por otros cristianos, recomendación que está en marcha con ingentes recursos de todo orden. Tendencia asociada con el control de natalidad y con la política monetarista del FMI.

Digamos:

1. Hay influjo de Comte y de Kant que decían había una separación absoluta e irreductible entre los sentimientos y los hechos. A los primeros -dicen- corresponde el mundo subjetivo; a los segundos, el objetivo, experimentable, científico. Si fuera verdad esto, tendríamos que eliminar el misterio que todo hombre lleva consigo.

2. Hay un reduccionismo científico. Nuestro conocimiento verdadero se entiende que es conocimiento de lo experimentable o de lo medible. Se niega a la inteligencia la capacidad de ponerse en contacto con lo que no está sujeto a ella ni es medible; se la reduce a la capacidad de conocer lo cuantitativo.

3. Hay un reduccionismo del hombre, de sus capacidades espirituales, su razonalidad

4. Hay que decir también que la fe no está contra la razón ni contra la ciencia. Por tanto, la ciencia se convierte en ídolo y en su soberbia quiere llenarlo todo cuando abandonaa su misión de instrumento y pretende dictar leyes al mismo Dios. Es el momento en que cae de su pedestal y se rompe.


IV. EL DIOS HOMBRE

    "La religión del Dios que se hace hombre se ha encontrado con la religión del hombre que se hace Dios".(Pablo VI)
Su credo: el hombre es inmanentista, total y completo en sí mismo, nada sobre él. Es la medida de todas las cosas. Su placer, su tener, su yo, marcan su ley. Es él el principio supremo de la ley. Dios es válido en la medida en que le sirve.

Decimos:

1. Aquí el hombre ha perdido su condición de creatura. Estamos retornando a Feuerbach (1804-1872).

2. Aquí Dios viene suprimido, su gracia. El hombre consigue todo con sus fuerzas, incluso en cosas del espíritu. De ahí, el yoga, el control mental y la meditación trascendental para conseguir la experiencia mística. Ya no es Dios que llega y atrapa, sino el esfuerzo humano que quiere conseguir todo, incluso llegar a Dios.

3. Aquí el hombre dice a Cristo que baje de la cruz, que no necesita del sufrimiento. Predican una religiosidad de consumo, superficial y demagógica. Predican que vendrá una nueva era, la del Acuario, hacia el 2140, donde un maestro, la reencarnación de Cristo, enseñará a los hombres a salvarse por sí mismos.


V. EL DIOS UTILIDAD

Ley: lo útil es lo bueno. La eficiencia como tarjeta principal de presentación. El hombre como material humano, medido por el rendimiento (marxismo, capitalismo liberal). Utilitarismo y pragmatismo.

Juzgamos:

1. Nada de sentido heroico de la vida. Nada que no sea para conseguir algo práctico. Nada de poesía, de arte, de contemplación y de oración. Cualquiera de estas cosas, sí, si me traen beneficio. Si por la contemplación me voy a curar de mi estrés, ¡bienvenida!

2. Por el utilitarismo actual, y bajo el amparo del dios ciencia, hemos llegado a una civilización de la muerte.

3. Ha exaltado el hedonismo, el uso de droga para codearnos con el infinito.

4. En nombre de este dios se sacrifican muchas aberraciones: se justifica la esterilización de enfermos mentales, como lo hizo el Parlamento europeo, o el suicidioo voluntario, o por decisión de la familia, de los enfermos, como en Holanda.

5. Este ídolo es barato y chato. Sólo sociedades decadentes, que han perdido sus aspiraciones, están en condiciones de aceptarlo para regir sus vidas. Pero el hombre es un ser llamado a las más empinadas alturas y, por eso mismo, está también propenso a caer en los más profundos abismos.


VI. ALGUNOS SUBDIOSES

1. Democracia liberal: es un engaño de democracia. El pueblo vota y se le acaban sus atribuciones. Es un cero a la izquierda. Se anula el poder de las sociedades intermedias, que son las encargadas de tejer la red de relaciones sociales que hace fuerte a una nación; se acusa a las sociedades intermedias, o a los centros de fuerza de ser "corporaciones", que por su naturaleza producen tiranía, gobiernos derechistas, autoritarismo. Sociedades que son: Iglesia, sindicatos, universidades, fuerzas armadas, municipios, federaciones de comercio, agrarias o de industria, sociedades de beneficencia, clubes.

2. Paz: paz como no-guerra o no-conflicto. No como fruto de la justicia.

3. Vida: en forma de hedonismo. Vivir y gozar de la vida: sexo libre, droga, usura... ¿Qué decir de los mártires que sacrificaron sus vidas por causas superiores, o la consumen a diario por los demás? La vida no es lo supremo. Hay cosas superiores. Hay otra vida. Sin un sano desprecio por la vida nos convertimos en poco menos que gusanos. Una vida digna es la vida que se pone al servicio de lo que está por encima de la vida. La vida mejor vivida es la que aparentemente se pierde. No hay mayor gloria que darla por aquello que la trasciende.

4. Moda: es de los ídolos más estúpidos. Pero por su apariencia alegre e inofensiva es quizá el que tiene más seguidores. Es fanático y dogmático. Quien no hace caso a la moda es marginado de la sociedad. Es ídolo irracional e impuesto, pero funciona. Está relacionado con el dios Progreso. Detrás de este ídolo se esconde la concepción evolucionista, relativista e historicista de la vida. Niega la verdad objetiva, la estabilidad de la naturaleza, los principios inconmovibles de la moral. Incluso niega que la naturaleza humana sea algo terminado y proclama que es dependiente de las transformaciones sociales (por eso muchas veces está en manos de gente sexualmente promiscua, ambigua o cambiante). Niega la capacidad del hombre a definir, porque definir es la negación de la evolución y del progreso. Niega la capacidad del hombre a conocer las esencias, pues una cosa que ayer era hoy ya no es. Por eso los hombres debemos quedar libres incluso de la propia naturaleza humana, de la moral, de los principios, y adaptarnos a los cambios, aceptarlos y asumirlos porque no hay otra alternativa. La Moda se establece sobre la base de un anonimato. Se sigue una fuerza ciega, pero omnipotente. Satánica destrucción de las cosas, de la creación misma, de Dios.

5. Amor: es un idolillo del dios libertad absoluta. Total culto al cuerpo, predicado desde el púlpito de Hollywood. Amor de sentimiento, a primera vista. Amor que permite la infidelidad, el divorcio: "Ya no siento nada por el otro, no debo fingir...por tanto, debo separarme". Ya no es darse, sino sentir y gozar y abusar del otro. Amor pasajero, pues los sentimientos son pasajeros. Amor como sexopatía. Es un amor pordiosero que se contenta con migajas, que nunca está seguro, que no sabe a donde va, que sufre mucho y trata constantemente de acallar ese gemido interior con nuevas experiencias, que traen un analgésico cada vez más pasajero, y que aumenta la desesperanza. Digamos que el hombre ha sido hecho para amar. No meramente para sentir amor. Hecho para el matrimonio, para la familia, los hijos, la estabilidad, la vejez serena y confiada. No para aventuras, para el infinito y estúpido coqueteo, para la inseguridad y la inmadurez constante.


Conclusión:

Hoy nos conducimos como paganos, adorando ídolos (Is 30, 1-5). Idolos que son máscaras del mismo satanás. Estos ídolos han sido llamados también como modernismo, secularismo, humanismo ateo. Con estos ídolos no podemos construir la ciudad de Dios, la civilización del amor. Se nos exige una verdadera cruzada.

OBSERVACIONES

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