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“Yo puedo solito tía…”













Así me dijo mi sobrino Daniel un día de visita en vacaciones intentando subir a un naranjo. Finalmente tuvo que acceder a mi ayuda porque le fue imposible subir solito. 


La Cuaresma, el tiempo litúrgico que estamos recorriendo, es un tiempo de 40 días que inicia  a partir del miércoles de ceniza, son días de oración, ayuno, penitencia, limosna, ser mejor, cambiar; según nos enseña la Iglesia.

Entonces podemos tomar actitudes, como: proponernos dejar de fumar, restringir algunos alimentos que nos agradan, asistir a la eucaristía con más frecuencia, retomar seriamente nuestra oración personal esa de la que habla Jesús cuando nos dice:  “entra en tu cuarto”. Tiempo de dar de lo que ahorramos, por ejemplo de las cervezas que dejé de beber o de los lujos que dejé de adquirir.

Sí, todo esto está bien.  Pero que tal por ejemplo dejar el cigarrillo de por vida, o que tal dejar una actitud que afecta mi persona y afecta a los que amo; por ejemplo: la grosería, la pereza, el orgullo, no saber escuchar las opiniones de los demás, etcétera.  Cada uno de nosotros en nuestra oración, allá en nuestro "cuarto" encontraremos los aspectos, actitudes o acciones concretas que debemos cambiar, en el fondo ese es el llamado: el cambio.  Todos somos susceptibles de mejorar siempre, eso es lo que nos hace más dignos y diferentes por ejemplo a un perro; un perro siempre será un perro y siempre actuará como perro y como le eduque su amo. Y ni tú ni yo somos perros.  Por esa razón todos los años hay un tiempo de cuaresma.

No obstante la tarea es difícil, ser mejor es difícil. Usualmente en cuaresma le hacemos promesas a Dios. Y le decimos: “Dios… Señor, te prometo que voy a cambiar……. y …….” Y  de verdad que intentamos pero también es verdad que vamos acumulando varios fracasos y varias promesas a Dios que no podemos cumplir precisamente porque como mi sobrinito afirmamos “Yo puedo solito”.  Pues bien, ante Dios somos sus niños pequeñitos y como niños pequeñitos nos portamos ante El.  Observa a un niño pequeño, haz el ejercicio, mira TODAS sus actitudes, muchas, muchas veces actuamos igual ante Dios.

Cuaresma es también un tiempo para asincerarnos con Dios y aceptar que no podemos subir al árbol de naranjo solitos, que necesitamos de su ayuda, que hemos luchado y luchado, pero que definitivamente no podemos solitos.

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El America de Cali y yo de niña

Vi este dibujo (afiche, no sé como se llame) y he recordado un anécdota de niña. No tenía acceso a televisor para ver los partidos, los escuchaba en la radio. 


Un buen día la curiosidad me pudo:


Abrí un radio de madera de color como morado, donde yo escuchaba los partidos para ver a los jugadores del América, pensaba que estaban ahí adentro, pero me encontré con un nido de cucarachas, las saqué y volví a dejar el radio igual, para que no me regañaran en la casa.


Las cosas que hacemos los niños...!



Como Rezar el Rosario

Sobre las Reliquias e Incorruptos de Santos

A continuación una breve e ilustrativa conversación entre Jessica y Camilo acerca de este tema.

Jessica: Camilo, al ver un video de cuerpos incorruptos de Santos  me producía impresión, porque era un cuerpo muerto y porque pienso que eso alimenta la morbosidad y la curiosidad de la gente.

Camilo: Yo sé por qué piensas así; ‘porque no has conocido a alguien que te llene de infinita admiración’, de esas que le hace a uno exclamar: algo celestial, algo inmenso y santo está aconteciendo ante mis ojos”. 

Jessica:  Pues yo creo que a Dios y  lo admiro infinitamente… 

Camilo:  “No”
 “Mira que ahora que murió M. Jackson, las cosas que tuvieron que ver con él cobran un sentido inmenso para la gente que lo amó, multiplica eso por mil millones, imagina que llegas a creer que Dios realmente usó a alguien de un modo único, sorprendente, inexplicable”

Jessica:  Si, pero y eso que tiene que ver con un cuerpo?

Camilo:  Silencio

Jessica:   “Ya, como lo que pasó con el cuerpo de Camilo Torres, lo de…

Rey de reyes - Letra

Jesús tu eres, la persona
más importante en este lugar. (Bis)

Rey de Reyes,
Señor de señores,
Aquel, que mi vida cambió. (Bis)  [Tres veces]

Rey de Reyes,
Señor de señores,
Aquel, que mi vida cambió. (Bis)