jueves, 21 de abril de 2011 Reuters . Benedicto XVI celebró este Jueves Santo en la basílica de San Juan de Letrán, de Roma, la Misa de la Última Cena, durante la que lavó los pies a doce sacerdotes y en la que denunció la indiferencia que se muestra actualmente hacia Jesús, especialmente en países occidentales de tradición cristiana. Como Obispo de Roma, Joseph Ratzinger, de 84 años, conmemoró la Última Cena -en la que Jesús instituyó los sacramentos de la Eucaristía y del Orden Sacerdotal- en su catedral, San Juan de Letrán y con un vehemente llamamiento a la unidad de los cristianos. El Pontífice destacó en la homilía el amor de Dios por los hombres y aseguró que Jesús "nos espera", pero a la vez expresó sus dudas sobre si los hombres desean "de verdad" a Cristo. "¿Sentimos en nuestro interior el impulso de ir a su encuentro? ¿Anhelamos su cercanía, ese ser uno con él, que se nos regala en la Eucaristía? ¿O somos, más bien, indiferentes, distraídos,...